
Pilar Belzunce, viuda y musa del creador donostiarra, falleció ayer en San Sebastián a los 89 años de edad. Enferma desde hace años, la compañera del escultor ha muerto rodeada de su familia casi trece años después de la muerte del escultor vasco.
Su funeral se celebrará mañana a las siete de la tarde en la parroquia de San Vicente de la capital guipuzcoana.
«Nada en mi vida y en mi obra habría funcionado sin ella», decía Eduardo Chillida. Desde que se casaron en 1950 Eduardo Chillida y Pilar Belzunce forjaron una complicidad que se mantendría hasta la muerte del escultor en agosto de 2002. Tuvieron ocho hijos y ella fue «la conexión con la tierra» del artista.
Pilar Belzunce De Carlos nació el 9 de octubre de 1925 en Filipinas, donde la familia Belzunce posee plantaciones de azúcar. A los 15 años de edad regresa a España definitivamente y conoce al que será el compañero de su vida nada más llegar a San Sebastián. Ella le apoya en el momento en que Chillida decide abandonar la carrera de arquitectura para dedicarse a la escultura.
Cuando Chillida realiza sus primeras obras pide a Pilar Belzunce que se ocupe de todos los temas económicos y centrarse así en la creación de obras con total libertad. Desde entonces Pilar Belzunce será quien negocie con las galerías de arte, se ocupe de toda la infraestructura que rodea a Chillida, quien sea su relaciones públicas y lleve el timón de una familia de 8 hijos. En 1982 el matrimonio Chillida se embarcó en la creación del Chillida-Leku, que inauguraron el 16 de septiembre de 2000 y que ahora permanece cerrado al público.

