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El auge de los centros de datos pone a prueba la sostenibilidad del crecimiento digital
El crecimiento de la inteligencia artificial está acelerando la inversión en centros de datos y aumentando la presión sobre los recursos energéticos e hídricos. En este contexto, la cooperativa de telecomunicaciones Somos Conexión considera que la sostenibilidad debe ocupar un lugar central en las decisiones de inversión y en la planificación de las infraestructuras que sostienen la economía digital.
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE),los centros de datos consumieron alrededor de 415 teravatios hora (TWh) de electricidad en 2024, el equivalente al 1,5% del consumo eléctrico mundial. La previsión de la organización es que esta demanda alcance los 945 TWh en 2030. La inversión mundial en estas instalaciones se acercó, además, a los 500.000 millones de dólares en 2024, casi el doble que en 2022. Estas cifras reflejan la dimensión económica de una transformación que obliga a considerar no solo la capacidad de computación disponible, sino también los recursos necesarios para sostenerla.
En España, la planificación de estas infraestructuras adquiere una relevancia especial. El Ministerio para la Transición Ecológica ha señalado que, desde 2021, se han concedido más de 12 gigavatios (GW) de derechos de acceso y conexión a la red eléctrica para centros de datos, una capacidad muy superior a los 3,5-4 GW de demanda eléctrica estimados para cubrir las necesidades de computación previstas en la Estrategia de Inteligencia Artificial para 2030. La diferencia pone de relieve la magnitud de las expectativas de crecimiento del sector y la importancia de ordenar su desarrollo para compatibilizarlo con las necesidades energéticas del conjunto de la economía.
“El desarrollo de la inteligencia artificial y de los servicios digitales está movilizando inversiones de gran magnitud. Pero su viabilidad a largo plazo también depende de cómo se gestionen los recursos que necesitan estas infraestructuras. La eficiencia energética y el impacto ambiental deben formar parte de las decisiones empresariales desde el inicio, no ser cuestiones que se aborden una vez que las instalaciones están en funcionamiento”, señala Mercè Botella, fundadora de la cooperativa de telefonía ética Somos Conexión.
La regulación energética, un factor estratégico para el sector
El rápido despliegue de los centros de datos en España ha llevado al Gobierno a impulsar un marco regulatorio específico para ordenar su crecimiento y limitar su impacto sobre el sistema eléctrico y los recursos naturales. El proyecto de real decreto, remitido al Consejo de Estado el 26 de octubre tras analizar más de 600 alegaciones del sector y recibir el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), establece requisitos de sostenibilidad energética y ambiental, así como de resiliencia y soberanía digital.
Entre las principales medidas, el texto mantiene la exigencia de que los centros de datos cubran al menos el 80% de su consumo eléctrico con energía renovable adicional, con criterios de correspondencia horaria. No obstante, introduce un periodo transitorio de hasta cinco años para determinadas instalaciones de más de 10 MW, con el objetivo de facilitar su adaptación progresiva. La propuesta también contempla requisitos de eficiencia energética y de uso del agua, además de mecanismos de penalización por incumplimiento.
Para Somos Conexión, este debate no debería limitarse a las condiciones técnicas que deben cumplir las instalaciones, sino extenderse al modelo de crecimiento de la economía digital y a los recursos que requiere. La cooperativa considera que la eficiencia de las infraestructuras es imprescindible, pero debe ir acompañada de decisiones empresariales y políticas públicas que integren la sostenibilidad en el desarrollo tecnológico.
Eficiencia y consumo responsable más allá de las infraestructuras
La sostenibilidad digital también depende de cómo se organiza el sector de las telecomunicaciones y de los hábitos de consumo que promueve. La reutilización de dispositivos, la reducción de duplicidades en las infraestructuras y la adecuación de los servicios a las necesidades reales de las personas son elementos que contribuyen a un uso más racional de los recursos.
“Los servicios digitales no son inmateriales: detrás de cada conexión existen redes, equipos e infraestructuras que consumen energía y recursos. Por eso, la sostenibilidad no puede abordarse únicamente desde la eficiencia de los centros de datos, sino que debe contemplar también cómo se diseñan los servicios y qué modelo de consumo fomentan las empresas tecnológicas”, señala Botella.
Esta reflexión cobra especial relevancia ante la expansión de la inteligencia artificial y el aumento de la demanda de servicios digitales. Para Somos Conexión, el reto consiste en aprovechar las posibilidades de la tecnología sin desvincular su desarrollo del impacto ambiental y social que genera, incorporando criterios de eficiencia y responsabilidad en las decisiones que determinan cómo se diseñan, se ofrecen y se utilizan estos servicios.

