Adrián Hinojosa tiene 8 años. Es muy aficionado a los toros y quiere ser un torero. El niño, que padece cáncer, participó recientemente en una corrida de toros benéfica que tenía por objetivo recaudar fondos para la Fundación de Oncohematología Infantil. Durante el evento, Adrián, junto con famosos diestros como El Soro, Enrique Ponce, Vicente Barrera o Rafaelillo, formó parte del tradicional paseíllo, informa ‘La Vanguardia’.
Pero la corrida encendió un gran debate en las redes sociales dentro de la sociedad española. Algunos usuarios de Internet expresaron su odio, e incluso una antitaurina le llegó a desear la muerte al niño: «Yo no voy a ser políticamente correcta. Qué va. Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar herbívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Anda yaaaaa! Adrián, vas a morir». El perfil desapareció después de que este mensaje empezara a recibir una lluvia de críticas por parte de otros usuarios que salieron a defender al niño.

A estas horas la joven ha cancelado su cuenta o ha activado todas las barreras de privacidad que la red de Zuckerberg permite para evitar que su perfil sea localizado.
La Fundación Toro de Lidia ya ha anunciado que emprenderá medidas legales contra ella. “Nuestros abogados ya trabajan para que no quede impune”, ha publicado en un mensaje en Twitter.
Muy claro. Nuestros abogados ya trabajan para que no quede impune#StopViolenciaAnimalista https://twitter.com/vivatorodevega/status/785111484284174336 …
No es la primera vez que esta organización sale en defensa de los amantes de las corridas de toros. Por ejemplo, después del fallecimiento de Víctor Barriodurante una corrida en la plaza de toros de Teruel, en la Comunidad Autónoma de Aragón, la Fundación anunció acciones legales contra los tuiteros que se mofaron de su muerte .
Además de las palabras de odio, el niño recibe mensajes de ánimo y apoyo que se multiplican en las redes sociales con los siguientes hashtags: #Adriántevasacurar, #FestivasparaAdrián o simplemente #Adrián.


