Los datos de la memoria presentada por la CUN, Clínica Universidad de Navarra, muestran la continuada labor que una entidad privada realiza con sus recursos propios. Las más de 206.000 consultas ambulatorias de pacientes, los más de 10.000 ingresos hospitalarios y las más de 8.300 operaciones muestran una actividad más que considerable en un centro medico.
El gobierno navarro lejos de apoyar a esta institución que contribuye al PIB, al empleo y al crecimiento de la economía navarra, situándose a niveles de la otra gran empresa como es la Volswagen de Landaben, lejos de colaborar, le pone trabas económicas, retirando a los trabajadores el servicio y atención sanitaria en su propio centro, por ejemplo.
El actual gobierno, llamado del cambio y sustentado de un cuatripartito (Geroa Bai, Bildu, Podemos e I-E) debería abandonar el sectarismo ideológico pasando a proteger y garantizar la permanencia y continuidad de una empresa que mantiene un total de 9.064 empleos lo que suponen casi un 3% de la población activa de la Comunidad foral, según Deloitte.
Más al contrario, parece que el cuatripartito cierre los ojos ante esta realidad económico-social en beneficio de Navarra y pretendiera la desaparición de esta institución, simplemente por cuestiones político-ideológicas.
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