

La Guardia Civil y Vigilancia Aduanera desarrollan una operación en toda España contra grupos criminales dedicados a adulterar el gasóleo con la connivencia, en muchos casos, de gasolineras, en la que se esperan decenas de detenidos, muchos de ellos empresarios relacionados con los hidrocarburos.
La operación, en la que también participa la Unidad Central Operativa (UCO), quiere atajar una enorme red de fraude en los impuestos de hidrocarburos, que ronda los 2.000 millones de euros anuales. El golpe se está desarrollando de manera coordinada en una treintena de provincias, en las que se están practicando decenas de registros en domicilios, gasolineras y en polígonos industriales donde se alteraba el combustible.
La Guardia Civil ha puesto en marcha desde primera hora la operación Nehar contra el fraude de impuestos especiales en la comercialización de hidrocarburos, en concreto, gasóleo de automóviles. Son nueve tramas empresariales perfectamente estructuradas que se habrían repartido el negocio en Cataluña, Andalucía, Madrid y Murcia.
Unos 700 agentes participan de los distintos operativos en marcha en 30 provincias españolas. Se están llevando a cabo al menos 50 registros y otras 50 inspecciones en las gasolineras, empresas y laboratorios de la organización. Hay previstos un centenar de detenidos en las próximas 48 horas.
El fraude supera los 12 millones de euros, al margen de los beneficios millonarios que obtenían colocando en el mercado el elevado volumen de hidrocarburos. La red dispone de sus propias gasolineras, pero también vende el producto en otras, alterando así el precio de la competencia, sobre todo distribuidores al «por menor», que se han visto obligados a abaratar el precio para competir con el gasóleo adulterado
Al parecer, gasolineras de distintas empresas podrían estar implicadas en este fraude, que conlleva un gran riesgo para la mecánica de los automóviles al transformar gasóleos B y C, usados en maquinaria agrícola y calefacción, en gasóleo originario tipo A, empleado como combustible para coches y camiones pero que, además, era engordado con otros hidrocarburos y sustancias.
Dado su precio más barato, miles de consumidores han repostado este combustible sin ser conscientes del peligro que entrañaba para sus vehículos, según las fuentes, que han destacado que en este fraude están implicadas organizaciones criminales que además de dedicarse a esta actividad, desarrollaban otras también ilícitas como tráfico de drogas.
