Últimas noticias

Qué es la superinteligencia artificial: el nuevo nivel de capacidad al que afirma estar llegando OpenAI

NAVARRA INFORMACIÓN

Qué es la ‘superinteligencia artificial’: el nuevo nivel de capacidad al que afirma estar llegando OpenAI

La tecnología que puede revolucionar las compañías: de hacer una tarea a cumplir un objetivo empresarial sin intervención humana

Una empresa quiere lanzar un nuevo producto y le marca a una inteligencia artificial un único objetivo: “Consigue que sea rentable en seis meses”. No le explica qué pasos tiene que seguir ni qué tareas debe realizar. A partir de ahí, el sistema podría estudiar qué busca la gente, analizar miles de productos similares, detectar una oportunidad que todavía no está bien cubierta, diseñar distintas propuestas, calcular cuánto deberían costar, localizar posibles proveedores, comparar precios, preparar la estrategia de lanzamiento, crear la campaña publicitaria, probar diferentes mensajes y modificar sus decisiones a medida que comprueba cuáles funcionan mejor. Incluso podría detectar que la primera idea no tiene suficiente potencial, descartarla y buscar otra vía para intentar alcanzar el objetivo inicial.

No se trataría simplemente de una versión de ChatGPT capaz de responder mejor. Sería una inteligencia capaz de recibir un problema complejo, decidir qué necesita hacer para resolverlo y ejecutar durante largos periodos una sucesión de acciones con una intervención humana cada vez menor. Open AI ha afirmado que esta ‘superinteligencia’ está llegando.

Es el salto que desde SDi, compañía tecnológica especializada en digitalización e inteligencia artificial, consideran que las empresas deben empezar a observar con atención. La razón es que, si la evolución prevista por los principales laboratorios de IA se cumple, la siguiente transformación no consistirá únicamente en automatizar más tareas, sino en empezar a delegar objetivos completos a las máquinas. Y OpenAI acaba de volver a situar ese escenario en el centro del debate.

OpenAI ya habla de máquinas “más inteligentes que nosotros”

Jakub Pachocki, científico jefe de OpenAI, publicó el pasado 6 de septiembre una reflexión especialmente significativa sobre la evolución de sus modelos. En ella asegura que dentro de la compañía comenzaron a asumir ya en 2023 que llegarían a ver durante su vida máquinas “significativamente más inteligentes” que los seres humanos y sostiene que actualmente ya se empieza a distinguir la forma que tendrán esos sistemas.

No significa que OpenAI haya desarrollado ya una superinteligencia completamente autónoma. La propia compañía mantiene que las personas siguen decidiendo qué investigar, qué resultados merece la pena perseguir y cuándo detener o desplegar un sistema. Pero las capacidades que describe muestran una evolución clara: sus modelos ya pueden manejar ordenadores e interfaces, colaborar con personas y otras inteligencias artificiales y desarrollar proyectos de investigación.

OpenAI denomina superinteligencia al escenario en el que estos sistemas lleguen a alcanzar capacidades intelectuales que superen ampliamente las humanas en ámbitos relevantes. Para cualquier empresa supone externalizar a la IA trabajo puramente humano.

De “hazme esto” a “consigue esto”

Hasta ahora, buena parte de la incorporación de la inteligencia artificial a las empresas ha partido de instrucciones concretas. Con los agentes de inteligencia artificial, esa frontera empieza a ampliarse. Un sistema puede recibir una tarea más compleja, dividirla en diferentes pasos, utilizar varias herramientas y avanzar hasta completarla.

La superinteligencia supondría un cambio mucho mayor. Una compañía podría plantear directamente: “reduce nuestros costes sin empeorar el servicio”, “encuentra una nueva fuente de ingresos”, “consigue que entreguemos nuestros pedidos más rápido” o “averigua por qué nuestros clientes están dejando de comprarnos”.

La IA tendría que decidir qué información consultar, formular hipótesis, comprobarlas, descartar soluciones, ensayar otras y continuar trabajando hasta encontrar una respuesta suficientemente buena. No se programaría cada movimiento de antemano. Se establecería el destino y sería la inteligencia la que buscara el camino.

Un investigador de IA capaz de asumir días de trabajo

OpenAI asegura que los primeros indicios de esa evolución ya pueden observarse dentro de su propia organización. La compañía anunció también el 6 de septiembre que ha alcanzado el objetivo que denomina “investigador en prácticas automatizado”: un sistema capaz de completar, bajo dirección humana, tareas de investigación bien definidas que podrían requerir varios días de trabajo a un investigador especializado. Su siguiente meta declarada es desarrollar un investigador automatizado mucho más avanzado para 2028.

El cambio no es únicamente cualitativo. OpenAI afirma que, a mediados de agosto, el tiempo total de funcionamiento de sus agentes de investigación ya equivalía a 3,1 jornadas de trabajo de agentes por cada jornada humana dentro de su organización de investigación.

Al mismo tiempo, la compañía reconoce una limitación fundamental: los sistemas todavía no dirigen autónomamente el proceso. Las personas continúan marcando prioridades, evaluando resultados y tomando las decisiones importantes. Es precisamente esa frontera la que permite entender por qué la conversación sobre superinteligencia está adquiriendo ahora una dimensión distinta.

La superinteligencia no servirá de mucho si la empresa no está preparada

Para SDi, este es precisamente uno de los aspectos menos visibles de la carrera actual por la inteligencia artificial. Cuando lleguen modelos mucho más capaces, tener acceso a ellos no será suficiente. Una inteligencia extraordinaria puede analizar una compañía únicamente si puede acceder a información fiable sobre ella. Puede tomar decisiones solo si conoce cómo funciona realmente el negocio. Y puede ejecutar acciones únicamente si alguien ha definido previamente hasta dónde puede llegar.

Por eso, desde SDi consideran que las compañías deberían aprovechar la etapa actual para preparar cuatro elementos fundamentales: su información, sus procesos, sus límites y su seguridad. El primero consiste en conseguir que el conocimiento de la empresa no esté desperdigado, duplicado o únicamente en la cabeza de determinadas personas. Una IA solo puede razonar correctamente a partir de aquello que puede conocer y comprender.

El segundo pasa por conseguir que el negocio tenga procesos suficientemente claros. Si dentro de una compañía nadie sabe exactamente qué ocurre después de cada decisión, será difícil delegársela a una máquina. El tercero será decidir qué puede hacer una inteligencia artificial por sí sola y qué debe seguir necesitando autorización humana. No tendrá las mismas consecuencias que una IA prepare una propuesta a que pueda aprobar un pago, modificar un precio o tomar una decisión que afecte a un cliente.

Y el cuarto será la seguridad. Cuantas más herramientas, información y capacidad de actuación tenga una IA, mayor tendrá que ser también el control sobre aquello a lo que puede acceder y sobre las acciones que puede ejecutar.

Desde SDi plantean por ello una pregunta diferente a la que ha acompañado hasta ahora a la inteligencia artificial empresarial. En lugar de preguntarse simplemente “¿qué tareas puedo hacer con IA?”, las compañías deberían empezar a pensar “¿qué objetivos de mi negocio podría llegar a delegar en una IA?”. Su verdadero potencial aparece cuando la inteligencia artificial puede encadenar todas esas capacidades para resolver problemas que hoy requieren equipos completos, diferentes especialistas y semanas o meses de trabajo.

OpenAI sostiene que sus sistemas están realizando tareas cada vez más complejas y de mayor duración y que las herramientas basadas en agentes están acelerando ya el trabajo de sus propios investigadores. La superinteligencia sigue siendo un escenario futuro. Pero la dirección del viaje empieza a estar cada vez más clara. Primero aprendimos a pedir respuestas a una máquina. Después empezamos a delegarle tareas. El siguiente gran salto podría ser decirle simplemente qué queremos conseguir.

About The Author

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *