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La oración de tres Iglesias por la paz en la frontera entre la República Checa, Eslovaquia y Polonia

La oración de tres Iglesias por la paz en la frontera entre la República Checa, Eslovaquia y Polonia

La oración de tres Iglesias por la paz en la frontera entre la República Checa, Eslovaquia y Polonia

En la fiesta de la Bienaventurada Virgen María Reina, el 22 de agosto, los representantes de tres naciones de Europa Central marcharon y rezaron por la paz y por la reconciliación entre los pueblos. En la frontera entre la República Checa, Eslovaquia y Polonia se celebró la Santa Misa, por decimosexta vez, con tres obispos y las comunidades de la región. El punto de encuentro se llama “Trojmezí” en checo, “Trojmedzie” en eslovaco y “Trójstyk” o también “Trzycatek” en polaco.

“En tiempos de incertidumbre y desórdenes, queremos rezar juntos por la paz y ser un signo de unidad y amistad”, anunciaba la invitación oficial de la diócesis eslovaca de Žilina, limítrofe con las fronteras de la República Checa y Polonia.

Los tres obispos que participaron en la celebración en la montaña sobre Trojmezí fueron el de Žilina, Tomáš Galis; Martin David, de la diócesis checa de Ostrava-Opava; y el polaco Roman Pindel, de la diócesis de Bielsko-Żywiecka.Este año, la peregrinación atrajo a un gran número de fieles checos, según informó la diócesis checa. Algunos llevaban las banderas nacionales, las de su propia parroquia y el traje típico regional. Durante la Santa Misa, el obispo Roman Pindel invitó también al padre Tadeusz Pietrzyk a presentar el decreto por el cual la iglesia de Nuestra Señora de Frýdecká en Trzycatek, situada en territorio polaco, se convierte en lugar de peregrinación, y exhortó a todos a cuidar del santuario.

El obispo Pindel animó después a los presentes a permanecer como “los primeros adoradores de la Madre de Dios” y a no dejar “nunca de dar testimonio de la propia devoción”, pidiendo “las gracias y las bendiciones necesarias para vosotros mismos y para vuestros seres queridos”. El obispo Martin David de Olomouc invitó a todos a tener presente que otro santuario de piedras vivas es el de la “comunidad viva de la Iglesia que formamos, a pesar de nuestras diferencias personales, a pesar de las diferentes lenguas, fronteras y naciones”.

La comunidad creyente —insistió el obispo checo— es “el templo más antiguo”, que dura ya desde hace dos milenios, sin el cual “no tendría sentido construir o restaurar ningún otro templo”. De hecho, todos los demás templos “están aquí para ayudarnos a seguir construyendo este templo viviente, a crear una comunidad mejor, entre nosotros y, sobre todo, con Dios”. AGENZIA FIDES

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