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Los usuarios españoles de X consideran que las ZBE tienen un afán recaudatorio e impulsan la desigualdad
Dentro de la estrategia gubernamental para la lucha contra el cambio climático y la mejora de la calidad medioambiental, se enmarca la Ley por la que se obliga a las capitales de provincias, municipios de más de 50.000 habitantes y aquellos de más de 20.000 con altos índices de contaminación a establecer una Zona de Baja Emisiones (ZBE). La ZBE no es más que un área donde se prohíbe el acceso y la circulación a aquellos vehículos que se consideran más contaminantes al no cumplir con una serie de estándares en lo que a la emisión de gases de efecto invernadero se refiere en aras de mejorar la calidad del aire. La implementación de las ZBE se está haciendo de manera gradual en el territorio español. Aunque en la Ley se indicaba que tendrían que estar operativas en 2023, aún, a día de hoy, hay 109 ciudades que no la tienen implantada.
Pese a que el objetivo que persigue esta medida pretende ser un beneficio para la ciudadanía, lo cierto es que ha tornado en polémica. El hecho de que se haga una discriminación al prohibirse la circulación de determinados vehículos so pena de multa, sobre todo por los centros urbanos y sus alrededores, ha provocado bastante controversia y ha dado lugar a un amplio debate social sobre la igualdad, la idoneidad, el carácter punitivo y la eficacia real de esta medida. Por ello, la consultora de comunicación Simbiu a través de su herramienta de reputación digital ha querido analizar la conversación que se ha generado en la red social X en torno al tema de las Zonas de Bajas Emisiones en España durante los últimos seis meses.
Según se desprende de los resultados globales del estudio, en la red social X se ha suscitado un debate bastante polarizado en torno a las ZBE en el que la balanza claramente se decanta hacía los usuarios que rechazan la medida, los cuales la ven como impopular, injusta y que genera más inconvenientes que ventajas en su implementación. Además, muchos de los usuarios en sus tuits califican abiertamente estos espacios como segregadores y fuente de desigualdad.
Los detractores copan una cuota mucho más amplia en la conversación que aquellos que hacen una defensa de la norma. De las 17.929 publicaciones recogidas en los últimos seis meses, editadas por un total de 8.348 autores únicos, el 41% se asocia a un lenguaje de signo negativo, mientras que tan sólo el 5,9% presenta un tono positivo, siendo el 53% restante de carácter neutro y meramente informativo.
Entre las principales tendencias de la conversación destacan términos como “multa”, “problema”, “restricciones” u “obsoleto”, entre otros. El amplio rechazo mostrado en la antigua Twitter queda más patente con la aparición de hashtags tan explícitos como “#ElPuebloContraLasZBE”, “#NoZBE”, “#Multas”, o “#NoZBEManlleu”. Detrás de estas tendencias subyacen una gran cantidad de publicaciones en las que se hace una crítica a la implementación de estas zonas cuestionando su efectividad ambiental, remarcando el afán recaudatorio y, sobre todo, denunciando las trabas a la libertad de movimiento y la exclusión de aquellas personas que poseen vehículos antiguos y no tienen recursos económicos para renovarlos. Lo que se considera que más que ser un beneficio supone un perjuicio para los ciudadanos, las empresas y la movilidad. Además, en una gran cantidad de tuits se transmite una percepción de manipulación de las políticas medioambientales en pos de otros intereses.
Otro dato que revela el rechazo casi generalizado que existe en esta red social en referencia a las ZBE, es que el 85,1% de las publicaciones presentan un lenguaje que se asocia a emociones como la ira y la tristeza.
La preocupación local en el debate general
Las principales tendencias y etiquetas derivadas de la conversación también permiten focalizar geográficamente el debate. Así, aparecen destacados nombres de varias ciudades donde se genera una importante actividad en torno a esta controversia, que, aunque, es generalizada en el conjunto del país, presenta a su vez un alto componente local. Hay que destacar que, en la práctica totalidad de los casos, estas tendencias se vinculan mayoritariamente a publicaciones de tono negativo en la que se expresa el descontento y la crítica.
Como ya se ha comentado, el debate relacionado con la recaudación por multas y el agravio en el acceso está muy generalizado en todos los territorios, presentando un índice bastante alto de conversación en ciudades como Madrid, Zaragoza, Barcelona, Toledo, Sevilla, Santander, Valladolid o Málaga, en donde se departe sobre la previsión de recaudación por las multas, que inicialmente es de 11 millones de euros.
Sin embargo, el debate se amplía a otros ámbitos en determinadas ciudades, como es el caso de las preocupaciones por el impacto que tendrá en el pequeño y mediano comercio, como señalan en Granada, Oviedo, Zaragoza, Tarragona, Alcorcón o Reus. Otro de los elementos con cierto protagonismo en la conversación es el descontento con el funcionamiento del transporte público y las críticas a la falta de inversión ante la implantación de estas zonas, que es tema recurrente en Málaga, Vigo, Murcia o Valencia. La falta de información y transparencia por parte de los consistorios aparece en Oviedo, Alcorcón, Toledo, Tarragona, Sabadell o Cádiz, donde aún se está diseñando su implantación.
El caso del hashtag correspondiente a Barakaldo resulta llamativo, ya que el contenido de las publicaciones en las que se ha utilizado dista mucho del tono generalizado que tiene la conversación en la antigua Twitter. En el caso particular de la localidad vizcaína el discurso gira en torno al énfasis que ponen las autoridades en la participación ciudadana a la hora de implementar la medida. Desde distintas cuentas se hace un llamamiento a los residentes a tener una colaboración activa a través de sesiones abiertas.
La ZCA en Madrid, ‘Pingüinos’ en Valladolid y la ‘isla’ de San Sebastián
Madrid aparece entre los diez hashtags más utilizados y es una de las tendencias principales en la conversación en X en España sobre las ZBE. En la capital, además del debate consustancial al resto de los territorios sobre sanciones y discriminación, surge una nueva polémica a raíz de un tuit publicado el 26 de septiembre por el concejal socialista Antonio Giraldo, en el que considera que es necesaria la transformación de la ZBE en ZCA (Zona de Calidad Ambiental), centrada no solamente en la regulación de emisiones sino también en el espacio ocupado. Dicho tuit registró un importante engagement con 1,3 millones de impresiones (veces que fue visto), más de 1.000 retuits y de 2.000 respuestas. Tal fue el revuelo que provocaron sus palabras, que el mayor pico de conversación de todo el período analizado se registra precisamente al día siguiente de la publicación del post con un total de 707 tuits, en su mayoría reacciones a lo difundido por Giraldo. Gran parte de los usuarios que escribieron sobre este planteamiento muestran su rechazo y contrariedad, señalando que estas restricciones sobrepasan el ambientalismo y se vinculan a factores socioeconómicos que favorecen la desigualdad.
