Termina una semana y un mes que siguen demostrando la capacidad de predicción de eso que, desaparecido el Instituto Nacional de Meteorología, llaman ahora AEMET, Agencia Estatal de Meteorología, según la cual íbamos a tener el invierno más seco y cálido de la historia, en los que el frío y el agua están siendo protagonistas prácticamente en toda España y parece que febrerillo el loco va a empezar con la misma tónica.
Y hablando de protagonistas, siguen siéndolo las víctimas del trágico accidente ferroviario de la otrora Alta Velocidad Española en Adamuz (Córdoba), que se ven incrementadas con la número cuarenta y seis tras la muerte de Patricia, una mujer onubense de 42 años que permanecía desde ese nefasto 18 de enero en la UCI. Descansen en paz todas ellas y mis sinceras condolencias a sus familiares.
Seguramente, otra víctima de esas “tragedias que, desgraciadamente, en la vida, suceden” como se expresaba nuestro inefable y valiente Galgo de Paiporta el pasado domingo en uno de sus “aquelarres” de fieles entregados en Huesca, con él como demonio central. Nos decía que “este gobierno ha respondido poniendo a las víctimas en el centro de sus prioridades, con empatía, con eficacia, con transparencia y con unidad, dejando a un lado la confrontación estéril política que nos desvía del objetivo principal que es responder a las víctimas y restablecer un servicio ferroviario que es admirado en todo el mundo”, cuatro términos que no están presentes en la conducta del ya ausente onubense, avestruz de Ademuz lo llaman ya algunos. Y como hablar es gratis, decía también aquello de “yo asumo toda la responsabilidad”, que queda muy bien pero no lo acompaña con actuaciones responsables, precisamente.
Y si de Paiporta salía huyendo, entre abucheos, del palo volador de una escoba, en Huelva no ha tenido siquiera la decencia de asistir al funeral religioso de Estado que se celebró el jueves con la presencia de los Reyes, pese a no tener agenda para ese día, y mandó a un trío de su Loro Park. Fueron la viceprimera María Jesús Montero, candidata sin posibilidades de presidir la Junta de Andalucía, el ministro de Agricultura Luis Planas, que no sé qué hacía allí en lugar de intentar arreglar con los agricultores el lío de MERCOSUR y completaba el grupo el canario Ángel Víctor Torres. Entraron al recinto por una puerta secundaria porque debían tener tanto miedo como el ausente de que le montaran el mismo espectáculo que algunos de sus amigos le prepararon al entonces presidente de la Generalidad valenciana, Carlos Mazón, que tardó, pero dimitió al fin. Ese miedo ha sido sin duda el que llevó a suspender sine die el “funeral” civil que pretendía el showman Sánchez celebrar este sábado 31 de enero. Sí asistió el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo y, como es lógico, el de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla. Otra ausencia difícil de explicar y de entender es la del salvador de la Patria Santiago Abascal que, como dice Carlos Herrera, “lleva unos meses en dura pugna con Pedro Sánchez para ver quién le hace más feos al rey”.
Sin duda, lo mejor del acto fue la intervención de Liliana Sáenz, hija de la víctima de Adamuz Natividad de la Torre, que leyó un emotivo y sentido texto dedicado a fallecidos y familiares del que destaco estas líneas: “Ellos no solo son los 45 del tren, ellos eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas, ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo –no sé si tomó nota su majestad, sujeto pasivo, parece, muchas veces, de esa polarización– y no nos estamos dando cuenta, somos las 45 familias que han aprendido con demasiada crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad”. Y con ellos, millones de españoles también lo queremos. Espero que no salga alguien que nos diga que “los españoles no están preparados para saber la verdad de Adamuz”, como el inolvidable Gómez Bermúdez, entonces juez de la Audiencia Nacional, dijo en relación con la todavía no explicada verdad del salvaje atentado del 11-M, que se llevó a ciento noventa y seis víctimas y dejo más de mil quinientos heridos y mutilados.
El mismo comportamiento tuvo el fiel servidor al que Moncloa ha dado orden de proteger: «Todo mi reconocimiento al ministro de Transportes, Óscar Puente, que está gestionando y dando la cara desde el primer momento de esta tragedia», que el miércoles, sabedor del proteccionismo del “p..o amo”, sacaba pecho en el Senado: “¿Se pudo hacer una gestión mejor de la tragedia desde que se produjo?” a lo que se respondía sin pudor alguno: “Yo creo que no”. Y, como su antes amigo José Luis Ábalos: ”Soy socialista porque soy feminista”, también tenía una poderosa razón para serlo: “Si soy socialista es porque no tolero las injusticias, no me gusta observarlas y desde luego no quiero ser partícipe de ellas, y que yo dimita es bastante injusto. Yo no soy como ustedes en nada, tengo la conciencia muy limpia. Y les molesto, no porque no haga bien mi trabajo sino justo, por lo contrario, porque lo hago muy bien”. No se besó porque no se llegaba. Y tal para cual, el P..o amo dijo aquello de “son las 5 de la tarde y no he comido”, y el fiel escudero –»Este marrón te lo comes tú y procura que no me salpique»– nos dice “no he dormido más de tres horas al día desde que ocurrió el accidente”.
Pero al que nos decía que lo que había ocurrido había sido “Un accidente muy extraño” y que “La renovación de la línea Madrid-Sevilla ha sido integral, lo digo yo, lo dice el proyecto y lo dice cualquiera que sepa algo de infraestructuras ferroviarias”, le ha salido alguien respondón que lo tiene bastante enfadado. Se trata del investigador jefe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el ingeniero Ignacio Barrón, que ha desmentido al ministro: “Todos creíamos que se había hecho una renovación integral de la línea Madrid-Sevilla, después de 30 años de funcionamiento y no ha sido así. Se han renovado los desvíos, que era una parte que, por lo visto, presentaban algunos problemas que podían llegar a ser críticos y alguna parte más del carrilaje y algún elemento más, que vamos a comprobar. Precisamente ahora es una de las cosas que hemos pedido a ADIF, que nos informe de exactamente qué se ha hecho, de por qué y de por qué unos tramos sí y otros tramos no”. Que no se conformaba con eso y se refería así a la línea del accidente: «Una red, en la que no se ha hecho todo lo que se debería haber hecho desde hace ya mucho tiempo, no es una cosa reciente, y se han desatendido muchas cosas. Creo que tenemos que interiorizar esa mentalidad del mantenimiento, hay una frase célebre que dice ‘los mantenimientos no se inauguran’ y otra que dice que ‘las mercancías no votan’». Unas manifestaciones que en cualquier país medianamente serio hubieran hecho dimitir al ministro responsable. Pero no sólo no lo ha hecho, sino que le ha respondido con su característica cara dura: “Yo no voy a entrar en ningún debate con el presidente de la CIAF. Creo que uno de los problemas que puede presentar el que el presidente de la organización que está investigando el accidente haga manifestaciones públicas es que nos obligue a entrar en un debate público sobre cuestiones en las que no deberíamos estar”. ¿En qué no deberíamos estar, señor ministro? ¿Entonces en qué debate debemos entrar? Tal vez en por qué esos trenes laboratorio que detectan microfisuras y comprueban soldaduras no han hecho lo que debieron hacer.
No se va pero sí fue rápido el ministro destituyendo al director operativo de Rodalies y al director general de mantenimiento de ADIF por los problemas de los trenes en Cataluña, porque se lo ha pedido ERC y al socio sostenedor de Salvador Illa y al que se le quiere rogar la aprobación de los Presupuestos merece toda obediencia.
También debería dar alguna explicación su colega Grande Marlasca, ministro del Interior, por lo que hemos sabido de los quince policías nacionales de Córdoba que iban a prestar ayuda a los accidentados de Adamuz en tres coches de la Unidad de Protección y Respuesta, a los que la subdelegada del Gobierno les ordena darse la vuelta porque “no hacen falta”. Algo que ha puesto en pie de guerra a los sindicatos policiales porque, como bien dicen, “en una tragedia no sobran ni medios ni policías y lo que no puede sobrar nunca es la voluntad de colaborar, porque, ante una emergencia, ayudar no es una opción es una obligación”. Y se da la circunstancia de que a la subdelegada del Gobierno la nombra precisamente el Gobierno, a propuesta del ministro del Interior, ese que aseguró que “todo el mundo ha llegado en tiempo y forma”. No hay más preguntas, señor Marlasca.
Y aunque se sale del tema accidente, no quiero dejar de referirme a la enésima derrota parlamentaria que tumbó el decreto ómnibus que pretendía colar el gobierno, en uno de los revoltijos legislativo que tanto le gustan al dictadorzuelo bolivariano. Quería mezclar la revalorización de las pensiones con un batiburrillo de medidas que nada tenían que ver, y unas con otras y PP, Junts y VOX votaron en contra, no porque no quieran revalorizar las pensiones, sino porque se oponían a las otras medidas que el gobierno metió en el ‘trágala’, como la prórroga del escudo legal para los inquiokupas que se declaren vulnerables. Y no tardó nuestro querido Fray Perico en sacar un vídeo que tenía grabado antes de que se produjera la votación en el Congreso, como de mostró la hora del reloj de su muñeca, las 13:00 horas, cuando la votación fue después de las 15:00 y es que hasta en eso es el presimiente doctor Plagio cum Fraude: “Lo han vuelto a hacer. Otra vez, el Partido Popular toma como rehenes a los jubilados y jubiladas –que no falte la aberrante duplicidad– de nuestro país, votando en contra de sus intereses de más de un millón de pensionistas. Ya lo hizo en 2013 cuando congeló las pensiones –no se debió acordar de ZP– desvinculándolas de la evolución de los precios. Lo volvió a repetir en 2021 cuando adaptamos la revalorización de las pensiones conforme al IPC y ha votado en contra en las cuatro actualizaciones posteriores. El año pasado quiso hacerlo, pero la presión social le hizo rectificar finalmente. Quizás pienses que a ti esto no te afecta directamente, pero piensa en tu abuelo o en tu abuela, en tu madre y tu padre, que podrían perder más de 500€ al año”. A lo que no tuvo más remedio que replicar Núñez Feijoo, con esa flema que tan poco gusta a muchos, y que algunos califican como moderación: “Me acerco por aquí porque Pedro Sánchez os está mintiendo. ¿Qué ha hecho el gobierno? Mezclar esto con muchos otros asuntos en un decreto paraguas que si se aprobase le permitiría gobernar otro año más sin Presupuestos Generales del Estado. Así, se incluye en ese decreto paraguas, entre otras cosas, dar carta de legalidad a las miles de inquiokupaciones que se producen cada año en nuestro país”.
Dejo para otro día la escalada de los procedimientos judiciales por la corrupción tridimensional que afecta al maquiavélico y narcisista psicópata que nos lleva al precipicio, que pueden tomar otro rumbo en algunos de los casos, después de la tan poco “sorprendente” como sin duda pactada renuncia a su escaño de José Luis Ábalos, el anuncio del empresario Víctor de Aldama y ese sobre que encierra información de una posible financiación venezolana de la Internacional Socialista y del propio partido sanchista o del presunto cobro de José Luis Rodríguez Zapatero a través de su amigo de marchas por el Monte de El Pardo, Julio Martínez.
Antonio De la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.

