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Fray Perico ¿de quién depende tu primera semana de pasión judicial? ¿Eh? ¿De quién depende?

 

Ahora va a resultar que la tan manida frase del chulo de la Moncloa se vuelve contra él. ¡Maldita hemeroteca!, dirá el sufriente viajero. Gracias a Dios, parece que su destino no depende de nadie que dependa de él –valga la redundancia–, como ha tratado por todos los medios de conseguir en su intento de controlar la Justicia, pero sí es seguro que esta semana judicial, primera de muchas me temo, la provoca la dependencia fiel y sumisa de quien preside, todavía, una de las instituciones del Estado que sí ha colonizado para su servicio y el de los suyos, la fiscalía general, antes del Estado, y ahora de su “establo”.

Empezaba la semana con el inicio del juicio oral ante el Tribunal Supremo de Álvaro García Ortiz (AGO), conocido ya como “don Alvarone”, que sacrificó el prestigio que le hubiera dado esa fiscalía general para la que, seguramente, ni estaba preparado ni nunca habría llegado de no haberse prestado a ser marioneta del que dependía, propuesto por la que bebía de la copa de Baltasar Garzón, no mucho mejor, parece, que el patrocinado, en cuanto a fondo moral. Sólo en una república bananera, y en España, que se va aproximando a serlo, podría entenderse que el que tiene por misión perseguir el delito esté acusado de un presunto delito, por la más que posible revelación de secretos, que no habría hecho de no ser por el hecho de que el revelado tiene una relación de pareja con la mayor enemiga del que manda en la fiscalía. Y nada menos que la Asociación Profesional Independiente de Fiscales, APIF, sus colegas y, en teoría, subordinados, que no dependientes como él, también gracias a Dios, pide seis años de cárcel para el defensor de la familia Sánchez-Gómez. Petición a la que se suman la del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, con cuatro años, y la del afectado por la presunta revelación, Alberto González Amador (AGA), que solicita la misma pena. Algo que no comparte el gobierno ni, obviamente, la corte de palmeros de la Asociación Progresista de Fiscales, a la que pertenecían sin duda los que lo despedían con aplausos en su salida hacia el TS.

La noticia que publicó El Mundo el 13 de marzo de 2024, cuando acababa de saltar el caso Begoña, con el cruce de correos entre el fiscal que investigaba a AGA y su abogado, sobre un posible acuerdo, como tantos con la Hacienda Pública ante posibles delitos fiscales, le debió inspirar a alguien del entorno presidencial para intentar desviar la atención y allá que el hoy acusado AGO se puso manos a la obra, sacó del Estadio Metropolitano al fiscal que investigaba el caso, Julián Salto, tiró de la fiscal jefe provincial de Madrid, Pilar Rodríguez, la que quería poner “un poco más de cianuro” para que le enviara los coreos a una cuenta de Gmail, no a la oficial de la fiscalía, para no dejar rastro, y pretendió implicar en la trama a la fiscal jefe de Madrid, Almudena Lastra, que no se prestó al juego de su superior jerárquico: «Almudena, ¿no me coges el teléfono? Si dejamos pasar el momento nos van a ganar el relato». Después, cuando avanzó la investigación vino el reseteo y cambio de móviles con la improvisada “justificación” de que “el protocolo del fiscal” obligaba a ello y toda una serie de despropósitos que han llevado a AGO al banquillo, aunque todavía no se ha sentado y sigue luciendo toga, puñetas y entorchados en el estrado de los letrados. Otra “primera vez” del periodo Sánchez, un fiscal general ante el Supremo.

Y entre los que declaraban el lunes estaba la citada Almudena Lastra (a la que felicito por su valentía y por su onomástica el domingo) que mantuvo su declaración anterior y repitió el cruce de mensajes con el acusado: “Álvaro, tú has filtrado los datos.” A lo que Álvaro respondía: “Eso no importa. Ahora hay que sacar la nota”. Una fiscal que además negó que existiera un “protocolo del fiscal que obligara a borra los mensajes”: “A mí no me obliga nada a borrar los mensajes y los tengo todos”. Y tampoco le hizo un favor el martes su jefa de prensa, Mar Hedo, que reconoció que fue el propio fiscal general el que le dictó el contenido de la nota filtrada. O la jefa de la Unidad de Apoyo de Fiscalía, Esmeralda Rasillo, que dijo que no existe el protocolo por el cual tenía que borrar los datos del teléfono el fiscal general, ratificando lo dicho por Adriana Lastra el día anterior. O sea, blanco y en botella, señor García Ortiz. A ver con qué nos sorprende con su declaración el próximo día 12.

Y claro, el Loro Park de la Moncloa y toda su terminal mediática quisieron tapar el insólito juicio con la tardía dimisión del presidente de la comunidad valenciana, Carlos Mazón, que compareció para anunciar una dimisión en diferido, en la que no pronunció la palabra dimitir y que confirmó, pero sin irse del todo, a primera hora de la tarde y, por supuesto, sin renunciar a su escaño y ofreciéndose como presidente en funciones hasta el posible nombramiento de un sucesor, abriendo una nueva negociación con VOX, que esperemos que termine bien, porque ya ha demostrado en no pocas ocasiones que se confunde de enemigo. Recordemos que la precipitación en aquella negociación tras las elecciones autonómicas de 2023, no acabó bien para el Partido Popular, que fue menos listo que el sanchismo, que pospuso los pactos con BILDU para después de las generales del 23 -J.

El miércoles fue el turno del que fuera secretario general y portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Juan Lobato, que explicó su precaución de ir a levantar acta notarial cuando vio que lo que rían implicar en la trama de la filtración del acuerdo fiscal del novio de Ayuso. Al salir del Supremo dejó testimonio de ser más sensato que la mafia sanchista: “A mí me parece una vergüenza que se defraude fiscalmente, me parece una vergüenza que se dicten bulos y me parece que también es incorrecto que se revelen datos de carácter reservado, lo haya hecho quien lo haya hecho. Esto no va de unos u otros, va de lo que está bien y lo que está mal”. Prudente, pero claro. También declaró ese día Pilar Sánchez Acera, la que era jefa de gabinete del jefe de gabinete de Sánchez, Óscar López “sí hay dos sin tres”, hoy principal portacoz del Loro Park sanchista junto al número uno, su tocayo Óscar Puente. Esta señora fue la que hizo llegar a Juan Lobato el pantallazo del famoso correo del abogado de AGA al fiscal Salto. Y esto fue, más o menos, parte de lo que dijo, que no parece dejar dudas de su implicación: ¿Cómo llego a sus manos la nota? “De un periodista” ¿De qué periodista? “No me acuerdo” ¿De qué medio? “Tampoco me acuerdo”. ¿Y no puede consultar su teléfono? Pues no, porque cambié el teléfono y se me han borrado todos los mensajes”. Igualito que el fiscal

También el lunes se filtraba un nuevo informe de la UCO, que implica en la trama de las mascarillas –un “negocio” que sumó nada menos que doce millones de euros– al ministro de Política Territorial y Memoria Histórica Ángel Víctor Torres, en el que aparecen conversaciones entre el entonces presidente de Canarias y el asesor todopoderoso de José Luis Ábalos, Koldo García, al que dijo en la comisión del Senado que “no conocía” y con el que se ha sabido que compartió mesa y mantel, junto a Ábalos y su medio tocayo Víctor Gonzalo de Aldama, que lo acusa de haberle pedido 25.000 €. Y todavía se enfadaba con una funcionaria que cumplía con su obligación: “Me voy a c…r en todos los santos con la responsable económica. O lo soluciona o la levanto por el aire”. Y tampoco desmerecía en sus formas el asesor y pagador Koldo: “Por favor, ¿puedes intentar que acepte esto, si lo consigues, se acabó esta m….a? No es tanto. Por Dios, si lo consigues, me dejo violar por ti”. No cabe duda de que eran dos “colegas” más que próximos, pese a que el canario decía que “apenas lo conocía”. Como lo prueba que entre lo desvelado en el informe de la UCO Koldo le decía al hoy ministro: «Tiene huevos que estas cosas las tengas que hacer tú». Parece que todos mienten en este club de los Pinochos que se ha establecido en Moncloa desde la llegada del doctor Plagio cum Fraude. Debe ser que nadie no quiere desmerecer ante su jefe.

Y arrancaba el miércoles otro de los juicios que cercan a nuestro presimiente, el de la fontanera Leire Díez. Prestaron declaración en la Audiencia Nacional los fiscales Ignacio Stampa y José Grinda, que ratificaron el intento de soborno de la “periolista de investigación” y su socio Pérez Dolset y dijeron que la fontanera se presentaba como emisaria de Pedro Sánchez. Stampa definió lo ocurrido como “una operación de Estado de máxima gravedad, porque desde el Poder Ejecutivo se intentaba destruir al poder judicial” y dijo que tiene todo grabado,que entregará esa grabación el 11 de noviembre y que hasta en doce ocasiones se nombró al presidente en aquel encuentro, que duró 3 horas.

La verdad es que el panorama se le está poniendo cada día más negro al enamorado y confiado Galgo de Paiporta, que tiene a Santos Cerdán en Soto del Real; a Koldo en la Audiencia Nacional y, con Ábalos, en el Supremo; a don Alvarone también en el Supremo; a Begoña y a su asesora en la Plaza de Castilla, coincidiendo con la Fontanera; all hermanísimo David en los juzgados de Badajoz, junto al Speedy Gallardo; a Ángel Víctor Torres volviendo al Senado, donde parece que mintió y, por si todo eso fuera poco, el juez de la Audiencia Nacional, que investiga el caso Koldo, Ismael Moreno, acordó abrir una pieza separada para investigar los pagos en metálico realizados en la sede central del PSOE, en Ferraz, recibidos por José Luis Ábalos y por su todopoderoso asesor Koldo García. Y, para que no le falte de nada, su “jefe” de Waterloo le retira los apoyos: “Pedro Sánchez no podrá aprobar los Presupuestos Generales del Estado, no podrá aprobar el límite de gasto, que deja así a Cataluña y a los ayuntamientos, pero tampoco podrá aprobar leyes como la ley Bolaños o la ley Begoña. El gobierno del Estado español ha perdido por tanto su capacidad legislativa. Lo de hoy, para SUMAR y para el PSOE, es un baño de realidad”  y el Tribunal de Estrasburgo da la razón a la Justicia española. Pero nuestro impertérrito personaje insistía en su enésima gira falconiana, esta vez entre “lo mejorcito” del espectro hispanoamericano, que piensa terminar la legislatura y nada de adelantar elecciones, que eso queda para Valencia, donde su desgobierno tuvo mucha más responsabilidad que el poco afortunado Carlos Mazón, que pese a todo le da una lección al renunciar a su puesto.

¡Que lejos quedan aquellos tiempos en que el que llegaba para acabar con la corrupción nos decía aquello de “Ni un minuto, un corrupto en el PSOE, no dura ni un minuto… Todo aquel compañero o compañera, y se lo digo claramente, que tenga que comparecer en un juicio ante un tribunal, tendrá que afrontar sus responsabilidades políticas y dimitir de esas responsabilidades políticas… ¿como imputado o como procesado? le preguntaba alguien …se llame y se apellide como se llame y se apellide, está por encima de eso el Partido Socialista”.

Una vez más, Isabel Díaz Ayuso, con la rapidez y fina ironía que la caracteriza, dejaba una petición a su perseguidor implacable: “Lo único que les pido, por favor, es que delincan más despacio, porque antes, los plenos los preparaba durante toda la semana y el día antes, el miércoles, y ahora me tengo que levantar de madrugada porque es que todos los días nos levantamos con 5 escándalos. Les pido solamente organización”, como un viejo chiste que no procede contar aquí.

Del que apunta a ser un polémico libro sobre las memorias del rey desterrado que con el título Reconciliación ya se puede leer en Francia sólo diré que, entre otras, deja esta frase tremenda, dedicada a su hijo Felipe VI: “No olvides que heredas un sistema político que yo he construido. Puedes excluirme en el plano personal y financiero, pero no puede rechazar la herencia institucional en la que has crecido, solo hay un paso entre ambas”.

Y del comunista ugandés Zohran Mamdani, elegido alcalde de Nueva York, al que seguro que ya habrá felicitado Pedro Felónez y de la colocación de Zapatero como uno de los “cinco magníficos” de Venezuela, donde lo ha colocado Donald Trump y alguna que otra cosilla menor, la prensa nos da cumplida información.

Antonio De la Torre,  licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.

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