Recuperados de la resaca del eclipse e instalados en el ferroagosto, palabra italiana que se refiere al 15 de agosto que el emperador Octavio Augusto estableció como festivo para descanso de las labores del campo coincidiendo aproximadamente con el final de la canícula y que la iglesia católica dedicó a La Asunción de la Virgen María, podemos dedicarnos a la observación de la ecología social.
El eclipse nos ha empanado y ya ni nos inmutamos porque el 20 de agosto sea el día de la liberación fiscal. Dos días más tarde que el año pasado. Y mejor no compararlo con los datos de hace 10 años. Entonces fue el 30 de abril. Ahí lo dejo.
En algún articulo de veranos pretéritos comentábanos las diferencias entre viajeros, veraneantes y turistas. Si hubiera un libro rojo de las especies del verano se podría concluir que el viajero es una especie en Peligro Crítico. Es decir en riesgo extremadamente alto de extinción en vida silvestre. Ya son muy raros los viajeros en el sentido estricto de la palabra, aunque todos nos movamos mucho.
El veraneante es una especie que oscila entre especie vulnerable, lo que se entiende en alto riesgo de convertirse en especie en peligro, y especie en peligro, aquella que está en riesgo alto de extinción en el futuro cercano.
Con ello queremos decir que aquel veraneante que cogía su familia y la metía en su utilitario para pasar el mes de agosto en la playa y la subespecie del Rodríguez que era más pudiente y dejaba a su familia todo el verano en su apartamento mientra él iba y venía para trabajar entre semana y mientras intentaba ligar. Ya son especímenes muy poco frecuentes.
Las costumbres han ido cambiando. Hoy en día, cada vez hay menos afortunados que pueden cogerse todo el mes de vacaciones en verano. Lo habitual son dos semanas en verano y otra en invierno y jugar con el resto para encajarlos en puentes, Navidades y Semana Santa.
También la economía aprieta, como señalaba en el segundo párrafo. Y los que pueden cogerse más tiempo en verano su bolsillo no les permite pagarse todo el mes en un apartamento de alquiler debido al precio de estos y mucho menos en un hotel.
Muchas familias vuelven a las vacaciones “vintage”, ir al pueblo de los abuelos. Si estos todavía tienen casa, el éxodo industrial de los 60 y 70 se nota en muchas familias.
Mientras los más jóvenes prefieren ir a Cancún, Punta Cana o el sudeste asiático pues les sale más barato que una semana en la costa del Sol, Blanca, Dorada, Esmeralda, … y además todo incluido.
La especie más abundante, y al paso que vamos será la única, resulta ser la de los turistas, desenfundando el móvil más rápido que Glen Ford el revolver, actor con el record de Hollywood. Fotografían y graban todo para colgarlo en la red inmediatamente y demostrar lo bien que se lo pasan.Otra cosa es la realidad, como escribía hace unos pocos días el amigo Luis Landa, el número de separaciones aumenta tras las vacaciones.
Y el “dolce farniente” (la dulzara de no hacer nada) cada vez es más difícil de ponerla en práctica. Pues el FOMO, el miedo a perderse algo nos lo inoculan a todas horas como ha pasado con el dichoso eclipse. Y ya hemos empezado con los anuncios de la lotería de Navidad. Mañana bajo a primera hora y encargo el rosco de reyes.
Jesús Bodegas Frías, Ldo. en Ciencias Biológicas.

