¿Cuál había sido la situación del orden público, desde las elecciones del 16 de febrero hasta el 18 de julio de 1936?
El historiador González Calleja reconoce que la violencia sociopolítica de aquellos meses fue “una de las etapas más sangrientas de la historia democrática de España (sólo fue superada por la coyuntura revolucionaria de octubre de 1934)” y que “resultó clave en el proceso de deslegitimación del régimen» republicano” si bien señala que «la violencia por sí sola no destruyó la República».
La violencia anterior a la Guerra Civil es un punto clave ¿qué datos objetivos hay sobre el nivel de desórdenes públicos, en el primer semestre de 1936?
Las palabras de Gil Robles, que constan en el Diario de Sesiones del Congreso de 16 de junio de 1936, un mes antes del alzamiento, son muy precisas en su denuncia de una situación de violencia muy preocupante:
“Habéis ejercido el Poder con arbitrariedad, pero, además, con absoluta, con total ineficacia. Aunque os sea molesto, Sres. Diputados, no tengo más remedio que leer unos datos estadísticos. No voy a entrar en el detalle, no voy a descender a lo meramente episódico. No he recogido la totalidad del panorama de la subversión de España, porque, por completa que sea la información, es muy difícil que pueda recoger hasta los últimos brotes anárquicos que llegan a los más lejanos rincones del territorio nacional.
Desde el 16 de febrero hasta el 15 de junio, inclusive, un resumen numérico arroja los siguientes datos: Iglesias totalmente destruidas, 160. Asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, 251; Muertos, 269; Heridos de diferente gravedad, 1.287; Agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan, 215; Atracos consumados, 138; Tentativas de atraco, 23; Centros particulares y políticos destruidos, 69; Ídem asaltados, 312; Huelgas generales, 113; Huelgas parciales, 228; Periódicos totalmente destruidos, 10; Asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, 33; Bombas y petardos explotados, 146; Recogidas sin explotar, 78.
Diréis, Sres. Diputados, que esta estadística se refiere a un periodo de agitación y exacerbación de pasiones, a la cual, en su discurso primero en esta Cámara, se refería el Sr. Azaña cuando presidía el Gobierno. Podréis decir que posteriormente, al calmarse el fervor pasional, al actuar los resortes del Poder, al acabar los primeros momentos, ha venido un instante de tranquilidad para España.
Me va a permitir la Cámara que brevemente haga una estadística de cuál es el desconcierto de España desde que el Sr. Casares Quiroga ocupa la cabecera del banco azul. Desde el 13 de mayo al 15 de junio, inclusive: Iglesias totalmente destruidas, 36; Asaltos de iglesias, incendios sofocados, destrozos e intentos de asalto, 34; Muertos, 65; Heridos de diferente gravedad, 230; Atracos consumados, 24; Centros políticos, públicos y particulares, destruidos, 9; Asaltos, invasiones e incautaciones —las que se han podido recoger—, 46; Huelgas generales, 79; Huelgas parciales, 92; Clausuras ilegales, 7; Bombas halladas y explotadas, 47.
¿Será necesario, Sres. Diputados, que a la vista de esta estadística aterradora yo tenga que descender a detalles? ¿Será preciso que vaya recogiendo, uno por uno, detalles que, en algunos casos, si vuestra curiosidad tuviera necesidad de ser satisfecha, podrían ir a las páginas del Diario de Sesiones, mediante el permiso de la Presidencia?”
Asimismo, en su intervención ante la Diputación Permanente del Congreso de Diputados. el 15 de julio de 1936, Gil Robles además de denunciar el asesinato de Calvo Sotelo, líder del Bloque Nacional, ocurrido el 13 de julio de 1936, señaló que; “Desde el 16 de junio al 13 de julio, inclusive, se han cometido en España los siguientes actos de violencia, habiendo de tener en cuenta los señores que me escuchan que esta estadística no se refiere más que a hechos plenamente comprobados y no a rumores que, por desgracia, van teniendo en días sucesivos una completa confirmación: Incendios de iglesias, 10; atropellos y expulsiones de párrocos, 9; robos y confiscaciones, 11; derribos de cruces, 5; muertos, 61; heridos de diferente gravedad, 224; atracos consumados, 17; asaltos e invasiones de fincas, 32; incautaciones y robos, 16; Centros asaltados o incendiados, 10; huelgas generales, 129; bombas, 74; petardos, 58; botellas de líquidos inflamables lanzadas contra personas o casas, 7; incendios, no comprendidos los de las iglesias, 19.
Esto en veintisiete días. Al cabo de hallarse cuatro meses en vigor el estado de alarma, con toda clase de resortes el Gobierno en su mano para imponer la autoridad, ¿cuál ha sido la eficacia del estado de alarma? ¿No es esto la confesión más paladina y más clara de que el Gobierno ha fracasado total y absolutamente en la aplicación de los resortes extraordinarios, que no ha podido cumplir la palabra que dio solemnemente ante las Cortes de que el instrumento excepcional que la Constitución le da, y el Parlamento pone en sus manos, había de servir para acabar con el estado de anarquía y subversión en que vive España?”
Gil Robles había escapado por los pelos de ser asesinado el 13 de julio, cuando quienes asesinaron a Calvo Sotelo, pasaron esa misma noche por su domicilio de Madrid a buscarlo y no lo encontraron. Por ello, tras su discurso del 15 de julio en el Congreso, salió hacia Francia ese mismo día, lo que, posiblemente, evitó que fuera asesinado cuando se produjo el alzamiento del 18 de julio.
Todos estos datos ponen en evidencia que España en el primer semestre de 1936, vivía en un clima de desorden en el que la violencia campaba por sus respetos, sin que se tomaran las medidas necesarias para frenarla. ¿Se habría producido el Alzamiento sin ese clima de violencia? Todo es posible puesto que, en 1934, sin que existiera esa situación de violencia, UGT y el PSOE, con Largo Caballero e Indalecio Prieto a la cabeza, promovieron un sangriento golpe de estado. Pero el golpe de estado de Mola y Franco, a tenor de los datos expuestos, no se produjo en un contexto político pacífico ni mucho menos, sino ante una situación gravísima de desorden público al que el Gobierno no se enfrentaba.
Las frases incendiarias de Largo Caballero en la campaña electoral, la amnistía concedida a quienes promovieron o participaron en el sangriento golpe de estado de 1934, y el contexto de violencia política, citado con detalle por Gil Robles, eran contrarios al estado de Derecho y dinamitaron la confianza en la democracia. Ni Azaña, ni mucho menos el PSOE y la UGT, asumieron sus responsabilidades respectivas de gobierno y de peso político para frenar un clima de desorden inaceptable e incompatible con la democracia.
El 19 de julio, tras el alzamiento, el jefe de Gobierno, Casares Quiroga, fue cesado por Azaña quien nombró en su lugar a Jose Giral Pereira, el cual tomó la trágica y errónea decisión de armar las milicias populares, dejando de lado que el orden público y el enfrentamiento con los alzados eran una competencia irrenunciable del gobierno republicano, que tenía a sus órdenes a las Fuerzas de Seguridad y a la mayor parte de las Fuerzas Armadas, Ejército, Marina y Aviación.
Lamentablemente, Giral, el jefe de Gobierno, no fue capaz no solo de oponerse al golpe militar, sino tampoco de mantener el orden y de atajar la represión desatada en la zona republicana por las milicias populares y la subsiguiente creación de las tristemente famosas checas. El Gobierno republicano tomó así el mismo camino que, en 1917, había empleado Lenin al crear su sanguinaria y temida CHEKA, que más adelante sería conocida como la KGB.
Apenas dos meses más tarde, el 4 de septiembre de 1936, Azaña sustituyó a Giral Pereira por Largo Caballero, como jefe del Gobierno. La Guerra Civil quedaba garantizada. Con Largo Caballero, a tenor del tono de sus mítines, no iba a haber la menor posibilidad de llegar a un acuerdo con los sublevados y reabrir una nueva etapa democrática. Posteriormente, Azaña, el 17 de mayo de 1937, cesó a Largo Caballero y nombró jefe de Gobierno a Juan Negrín, el cual lo fue hasta el final de la guerra.
Esta sucinta información histórica sobre elementos clave que desembocaron en nuestra Guerra Civil, nos es de gran utilidad en 2025, para preguntar a Sánchez, a su Gobierno y a todos los marxistas que le apoyan: ¿Fue el Frente Popular respetuoso con la democracia constitucional de la República? ¿Lo habría sido hoy con la vigente Constitución de 1978?
El PSOE de entonces, fundado en 1879, llevaba en sus venas el marxismo, en su versión leninista más dura, y en esa dirección hubiera llevado a España de haber ganado la Guerra Civil. Ya lo decía claramente Largo Caballero quien, en 1934, había dado un claro ejemplo del camino que los socialistas estaban dispuestos a recorrer.
Además, hoy cabe preguntarse, a la luz de lo que poco después, en 1945, pasó con todos los países de Europa del Este (Bulgaria, Rumanía, Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Alemania del Este, Estonia, Letonia y Lituania) ¿qué habría pasado en España tras una hipotética victoria de Largo Caballero, en la Guerra Civil?
La Constitución de 1978 surgió de un proceso pacífico de la ley a la ley, en el que primó un espíritu de reconciliación y de borrón y cuenta nueva para todo lo que se hubiera hecho en ambos bandos, tanto antes como durante la guerra y después con el maquis y el franquismo e incluso con ETA.
Por el contrario, en 1936, el Frente Popular no postulaba la convivencia democrática, que propugna nuestro preámbulo constitucional. Su fuente inspiradora principal fue el marxismo revolucionario con todo lo que ello conllevaba y conlleva. Nada tiene que ver el Frente Popular de 1936 con la Constitución de 1978. Tanto su amnistía pura y dura al golpe sangriento de 1934, sin exigencia de arrepentimiento, como sus declaraciones revolucionarias, sus manipulaciones para desalojar a quienes habían ganado las elecciones en 1933, y su tolerancia ante la situación de desorden, llevan a la conclusión de que nada tuvo que ver la actitud del Frente Popular en 1936 con la voluntad de entendimiento que primó en la redacción de la Constitución de 1978.
Me parece vergonzante que hoy la izquierda siga engañando a mucha gente de buena voluntad con el tema de los desaparecidos y demás, que por cierto los hay en ambos bandos. Por otra parte, me parece intelectualmente muy pobre que muchos no sepan ver que el marxismo es una ideología criminal, basta con leer el Manifiesto Comunista, que ha dado lugar a una treintena de regímenes comunistas, todos ellos dictaduras totalitarias y sangrientas y que aún sigue en expansión por el mundo (Venezuela, Nicaragua y las que puedan venir en el futuro). En 1997, el Libro Negro del Comunismo cifró en 100 millones las víctimas que le son imputables. Hoy en 2025, seguramente habría que añadir una decena o veintena de millones más.
Muchos hemos oído hablar de las diez persecuciones que sufrieron los primeros cristianos, que tuvieron lugar entre el año 65 y el 310 después de Cristo. Los historiadores cifran en un máximo de diez mil muertos las víctimas de esas persecuciones en esos 250 años. Pues bien, en apenas tres años de nuestra Guerra Civil, el bando del Frente Popular asesinó a 6.832 sacerdotes, religiosos y religiosas, que se enumeran, con nombres apellidos y circunstancias, en el libro “Persecución Religiosa en España 1936-1939” de Antonio Montero.
Seamos beligerantes con el grupo de “progresistas” que quieren e insisten en la Memoria Histórica. Luchemos para evitar que su mentira se difunda con fondos públicos, que financian un enfoque sesgado de la historia, propaganda engañosa y chiringuitos para colocar a los amigos. Somos una inmensa mayoría los que creemos en la Reconciliación y valoramos que nuestra democracia se haya asentado sobre ella. Exijamos que se frene la campaña de engaño y odio y creemos el futuro de armonía, orden y progreso, que la gran mayoría anhelamos. Hay que curar la herida mal cerrada del pasado con la verdad y con amplitud de miras. España y toda su historia tienen mucho que aportar a la humanidad. Construyamos juntos el futuro.
El Frente Popular de 1936 versus la Constitución de 1978 (I)
Enrique Miguel Sánchez Motos, administrador Civil del Estado. Autor del libro “Historia del Comunismo”

