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Semana del Pincho de Navarra, pequeñas joyas para el paladar

Pamplona (pero también localidades como Ayegui, Corella, Puente La Reina, Tafalla, Tudela y Viana) ha estado todos estos días revolucionada con la celebración de la XXIII Semana del Pincho de Navarra, que cada año convocan la Asociación de Turismo y Asociación de Hostelería y Turismo de Navarra: nueve días en los que intentar degustar las cuarenta y siete creaciones a concurso, que culminarán con la determinación del ganador el miércoles, 29 de marzo.

Inútil llegar a probarlos todos; ni siquiera los que presentaban los establecimientos Pamploneses. Las calles San Nicolás o Estafeta eran como una romería a partir de las siete y media de cada tarde. Y no hacía falta que fuera el juevintxo.

Y sí, claro, los había con mayor tirón; preferentemente los que los pamploneses saben que ya han ganado el premio en ediciones anteriores. Y eso que clásicos como El Gaucho, que muestra en sus paredes, con orgullo, las credenciales de varios premios, o El Merca’o, ganador del concurso el año pasado, sin ir más lejos, no figuraban entre los concursantes.

Así, lugares como Baserriberri, Iruñazarra o La Vieja Iruña mostraban overbooking de clientes, sobre todo en el horario de tarde; y no era extraño que el cliente decidido tuviera que esperar hasta veinte minutos a tener su pincho, dispensado por orden de llegada. “A ver –decía uno que había venido de Zaragoza-, ¿cuánto tarda en engarzarse un diamante? Pues eso”.

Pues eso, sí, porque los pinchos de Navarra acaban siendo una pequeña joya para el paladar, cuidadosamente imaginados, primero (“cinco meses hemos estado dándole vueltas”, me decían en Iruñazarra); meticulosamente elaborados, con esas técnicas que a veces vemos en televisión y nuestros chefs dominan como ellos solos; y exquisitamente presentados, con todo lujo de detalle, desde el hielo seco, hasta la luz o la representación del plástico que ahoga los mares en el comprometido Blinky de Iñaki Andradas. Creaciones que precisaban de un texto explicativo o la amabilidad de un camarero para saber qué te estabas metiendo en la boca.

Los clásicos se han empleado a fondo; y lo han hecho también quienes llegan con ilusión, fuerza e ideas, como quienes han cogido no hace mucho Casa Paco, cuyo Perdiz…gón podría ser una de las sorpresas de esta edición; sin olvidar el Pato a la Naranja del Bearán, o la Cochineta Pibil del Viva San Fermín.

Han sido días de mucho trabajo en las cocinas y las barras; de mucho ajetreo de gente que no quería perderse las propuestas de este año. Iñaki Andradas nos decía que se habían fijado un límite de mil pinchos al día, “pero a lo mejor un día sacábamos novecientos y otro mil doscientos…”. David Sánchez, alter ego de Gorka Aguinaga en Iruñazarra, me comentaba que andaba ya flojo de piernas “pero con el espíritu muy fuerte”, cuando solo faltan dos días de concurso. No tuvo tanta suerte Arantza, la cocinera de El Txoko, que recayó de su COVID persistente el jueves por la noche y dejó a Kea sin poder servir su Udaberriko Kutixia, y a nosotros sin probarlo.

El martes, con posibilidad de seguirlo en el canal de YouTube, el jurado clasificará, de 10.30 a 13.00 a los 15 primeros semifinalistas, que se reducirán a 8 entre las 16.00 y las 19.00. Al día siguiente, miércoles, a partir de las 10.00 comenzará la gran final, con el anuncio de los ganadores a eso de las 13.00.

¡Joé, que nervios! Voy a hacerme un pincho de algo, oye.

Antonio Imícoz

Akelarre. Iruñazarra. ANTONIO IMíCOZ
Blinky. Baserriberri. ANTONIO IMÍCOZ
Gofre Gambe-rro. ANTONIO IMÍCOZ

 

Pato a la Naranja. Bearan. ANTONIO IMÍCOZ
Perdiz…gon, Casa Paco. ANTONIO IMÍCOZ

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