El Papa en Urbi et Orbi recordó las guerras y el hambre que sufre la humanidad en su dijo que «estamos viviendo una grave carestía de paz»
Recordó Ucrania, Siria, Israel, Palestina, Haití y Líbano como algunos escenarios “de esta tercera guerra mundial”.
Recordó que toda guerra provoca hambre y usa la comida misma como arma, impidiendo su distribución a los pueblos que ya están sufriendo. Un pensamiento a los migrantes y refugiados. También en el corazón del Papa los marginados, las personas solas, los ancianos y huérfanos que corren el riesgo de ser descartados.
Que el Señor Jesús, nacido de la Virgen María, traiga a todos ustedes el amor de Dios, fuente de fe y de esperanza; junto con el don de la paz, que los ángeles anunciaron a los pastores de Belén: «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!» (Lc 2,14). Recoge Vatican News
El Papa Francisco en el mensaje Urbi et Orbi de este 25 de diciembre, donde nos pide que, como los pastores de Belén, dejemos que nos envuelva la luz y vayamos a ver el signo que Dios nos ha dado. Francisco nos pidió que venzamos el letargo del sueño espiritual y las falsas imágenes de la fiesta que hacen olvidar quién es el homenajeado, que salgamos del bullicio que anestesia el corazón y nos conduce a preparar adornos y regalos más que a contemplar el Acontecimiento: el Hijo de Dios que nació por nosotros.
Jesús, es nuestra paz; esa paz que el mundo no puede dar y que Dios Padre dio a la humanidad enviando a su Hijo, recordó el Santo Padre mencionando además a San León Magno, que tiene “una expresión que, en la concisión de la lengua latina, resume el mensaje de este día: «Natalis Domini, Natalis est pacis», «el Nacimiento del Señor es el Nacimiento de la paz» (Sermón 6,5)”.
“Si queremos que sea Navidad, la Navidad de Jesús y de la paz”, dijo el Papa. Que animó a contemplar a Belén y fijemos la mirada en el rostro del Niño que nos ha nacido. “Y en ese pequeño semblante inocente reconozcamos el de los niños que en cada rincón del mundo anhelan la paz”.
Francisco dijo por último, que, hoy como en ese entonces, Jesús, la luz verdadera, viene a un mundo enfermo de indiferencia, que no lo acoge, más bien lo rechaza, como ocurre hoy día con los extranjeros, o se le ignora a Jesús, como pasa con los pobres.
La Bendición Urbi et Orbi (desde la Urbe, Roma, a todo el mundo) se imparte dos veces al año, el Domingo de Resurrección y en Navidad. También se imparte el día de la elección del Papa, al finalizar el Cónclave. Esta Bendición también comprende la Indulgencia Plenaria, tal y como establece el canon 992 del Código de Derecho Canónico; remisión ante Dios de todos los pecados. Perdonados en cuanto a la culpa en un fiel dispuesto y cumpliendo unas condiciones (Confesión sacramental, Comunión y Eucarística).

