La autocracia sería una forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado. lo que confirma el aforismo de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”. La autocracia sería pues una especie de dictadura invisible sustentada en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas y culto al líder) basadas en el control absoluto de los medios de comunicación y la censura y desprestigio social de los individuos refractarios al mensaje del líder supremo.
A finales del 2022, Xi Jinping aspira a ser nominado de nuevo como secretario general en el XX Congreso Quinquenal del Partido Comunista de China (PCC) para perpetuarse en el Poder otros cinco años en su tercer mandato consecutivo, lo que de facto simbolizaría la implementación de la dinastía Jinping en la historia china. Sin embargo, su nominación estaría amenazada por la irrupción de la variante ómicron que siguiendo la doctrina vigente del COVID cero procederá al confinamiento masivo de grandes ciudades como Shanghai que originará una contracción del PIB para el 2022 hasta quedar según el Banco Mundial en el 5´2 %, la más baja de la última década.
Asimismo, no es descartable la explosión de la burbuja inmobiliaria simbolizada en el posible crash financiero del gigante inmobiliario Evergrande tras no poder asumir los pagos de una deuda estratosférica estimada en 250.000 millones de dólares y que tendría como efectos colaterales un crash bursátil, quiebras en cadena así como conflictos sociales al no recibir las familias su vivienda. Igualmente, el conflicto entre Ucrania y Rusia añadirá otro elemento perturbador en forma de escasez de granos pues China importa de Ucrania más del 30 % de su importaciones de maíz, girasol y cebada lo que podría generar disrupciones en el mercado del aceite, harina y piensos.
En consecuencia, podríamos asistir en China a la aparición de un nuevo individuo reafirmado en una sólida conciencia crítica y sustentado en valores como la indignación colectiva ante los confinamientos masivos y que bajo el lema “prohibido prohibir” generará un tsunami popular de denuncia de la corrupción política y moral de la actual élite dominante comunista. Asimismo, instaurará el caos constructivo que logrará diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo) y provocará la necesaria metanoia de la que nacerá un nuevo individuo dispuesto a quebrantar las normas y leyes impuestas por el establishment comunista, no siendo descartable un Mayo del 68 que obligará al Politburó a la adopción de medidas políticas aperturistas para salvar al Régimen.
Germán Gorráiz López, analista político


