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¡Esta no es la normalidad que queremos!

Quizás por ese miedo social que nos venden constantemente las ventanas televisivas, no se salva ninguna, ni la tres; me atrevo a hacer esta reflexión aportando una cita de un pediatra, que además des ser sanitario, veo en sus reflexiones más sentido común que todos los expertos juntos, vengan de donde vengan y digan los que digan. Esta cita me sirve de parapeto a mi personal miedo, pero que gracias a leerla, reflexionada personalmente muchas veces a lo largo de estos dos años, he ido manteniendo una correspondencia con el DN y otros medios insistiendo -se acordarán-, que el miedo es el peor virus de la pandemia.

Tengo miedo de que la normalidad que se está instaurando en nuestra vida social, sea un embuste solapado para acabar con muchos -o con todos los derechos y privilegios que como seres humanos merecemos-, y si eso se normaliza, no es una normalidad que yo acepte. ¡Perder cotas de libertad en aras a ser borregos de un rebaño, en el que no pensamos como personas, no quiero esa normalidad!

“Miedo me da volver a esos «comités de expertos» subvencionados por las farmacéuticas y que pontifican sobre vacunar a niños sanos o la inmunidad de rebaño. Estas vacunas que han salvado a miles y miles de personas de enfermar y de morir no pueden utilizarse para todos y en todas las situaciones lo diga Agamenón, su porquero o un «comité de expertos» ad hoc. Se presupone su autoridad y todos deben someterse para preservar la cohesión; nadie puede disentir por miedo a significarse y mejor pasar por tonto que ser señalado. Hace cincuenta años esos comités decidieron que el tratamiento de la úlcera gástrica era quirúrgico y a miles de personas durante años se les resecó parte o todo el estómago hasta que un disidente descubrió que todos tenían una bacteria (Helicobacter Pylori) que podía ser tratada exitosamente con antibióticos”(Xabier Onaindía, pediatra)

Que la normalidad en las escuelas infantiles de una clase de veinte niños, la histeria de los padres les hagan cada día los test -en muchas ocasiones “escopetas de feria”-, y de hoy a mañana confinen a toda la clase, animándose unos padres con otros, como si eso fuera una competición de no se sabe qué nivel de salud o qué educación para la salud, desean para sus hijos, cuando controlando prudentemente las cosas, donde mejor están es en el colegio que es verdadera salud para los niños… ¡No me interesa esa normalidad!

No nos interesa una “normalidad”, donde los medios de comunicación, en aras a promocionar más miedo y más exceso de estadísticas poniendo el morbo en cada una de las gráficas, con tal de tener más audiencia, sin dar una nota de optimismo, que es un factor clave para que nuestro sistema inmune se haga más fuerte y fagocite los virus con mayor facilidad; sin ser conscientes que tanta información -medio telediario o más-, nos hace una inundación que nos harta y nos deprime, obviando la responsabilidad de una información certera y justa.

Para qué queremos una normalidad “donde la mascarilla es obligatoria también al aire libre, salvo en contadas excepciones. No obstante, el criterio mayoritario de científicos, sanitarios y expertos es que a estas alturas de la pandemia es una medida innecesaria por ineficaz. Salvo en supuestos muy excepcionales, peligrosos y científicamente recomendables, la utilización forzosa de la mascarilla en ámbitos no cerrados no tiene demasiado sentido”(ABC, editorial, 15-I-22)

No me gusta “esta normalidad” donde la Asistencia Primaria en salud, cada día sigue deteriorándose a pasos agigantados, que no pude atender por falta de personal; nadie dice nada, nos la estamos cargando y me suena que vamos hacia modelos americanos, donde el paradigma tienes visos de que más pronto que tarde, tendremos que pagar los servicios sanitarios si queremos un atención de calidad, como la hemos tenido hasta hace nada, y que pronto se ha esfumado con los bien que funcionó en otros tiempos.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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