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Propósito del Año Nuevo: Aceptar las emociones

Nadie en su sano juicio negaría las leyes de la naturaleza humana: La gravedad, la termodinámica…; gracias a aceptarlas se han hecho grandes avances en la tecnología. Y, sin embargo, en otras leyes de la naturaleza humana, llegamos no solo a no aceptarlas, cuanto a vivir ajenos a ellas o incluso a tratar de destruirlas… ¡Mira que somos los humanos! Me refiero a nuestras emociones, están tan ancladas profundamente en nuestra naturaleza, que somos seres emocionales y un poco racionales, pero debemos reconocerlas, aceptarlas y sabiendo, que en nuestra naturaleza humana, se conjugan habitualmente emociones negativas y positivas, que es la manera normal de disfrutar la vida más plena y rica, si así las aceptamos y no renunciamos a ellas.

 

Una emoción (verbo latino emovere – mover), es un conjunto de respuestas neuroquímicas y hormonales que nos predisponen a reaccionar de cierta manera ante estímulos internos-pensamientos- o externos -lo que oigo o veo…- Las emociones son transitorias, nuestro cerebro límbico manda información a corteza para que razone, eso es emoción, porque la emoción lo embebe todo en nuestra vida…, nos impulsa y motiva hacia la acción. Son más intensas que los sentimientos, pero duran menos que éstos. Las emociones son pura energía, sin emoción no hay toma de decisiones, sin emoción no hay memorización, lo que mejor recordamos es aquello que ha tenido más emoción en nuestra vida. No dejemos que se estanquen esas emociones y no las repriman. En el curso Senior que impartimos en al Uned de Pamplona, lo saben bien y tratan de practicarlo.

Ellos han aprendido lo importante que son y que una emoción no es buena ni mala como tal, todas tienen un origen evolutivo y adaptativo, por lo que es una respuesta del organismo a diversos estímulos para la supervivencia de la persona, están ahí, aunque usted no quiera reconocerlas o le asusten aceptarlas, de la misma manera que no le asusta la gravedad; siempre -nos gusto o no-, caerá la piedra al fondo de la ventana, jamás se quedará paralizada a la mitad del recorrido y aceptar eso nos ha hecho más humanos y avanzar en el conocimiento y en la técnica. De forma similar hemos de aceptar nuestras emociones.

Con las emociones pasa absolutamente lo mismo: Tenemos, sentimos, desarrollamos, percibimos emociones negativas y positivas, y si dejamos que las emociones negativas fluyan a través nuestro, de forma natural y libre, la presión que pueda ofrecer esa emoción negativa en nosotros remitirá y finalmente desaparecerá… Desgraciadamente, una acumulación de sentimientos negativos no liberados -duelo, dolor crónico, enfado, herencia, etc.-,  puede provocar un sincope emocional. Nunca habíamos inferido de manera tan precisa como ahora, la interrelación entre bilogía y emociones. Por eso este Año Nuevo les propongo, si todavía no ha hecho ningún propósito, que se haga una pequeña lista de sus emociones: Las positivas y las negativas, las dos son parte de nuestra naturaleza humana, y simplemente trate mientras las escribe, de aceptarlas como parte del “paquete humano”, que ha recibido, sin hacer un esfuerzo para suprimirlas, para rechazarlas, inhibirlas…; muy al contrario, son suyas, son parte de nuestra existencia, aceptamos ser humanos y por eso aceptamos el dolor, no lo negamos; el enfado, la ira, el rechazo…¡No lo combatimos, no lidiamos contra ellos, solo lo aceptamos! De esta manera fluyen con normalidad y se diluyen sin apenas toxicidad acumulada.

Fíjese qué propósito para este año más sencillo y fácil de llevar a cabo: En lugar de castigarme por la ansiedad que siento, la angustia que me oprime el fin de semana; la asumo, la integro, la acepto, y dejo que fluya con toda normalidad, porque son mis emociones, son parte de mi vida, son mías… Si dejamos que las emociones negativas fluyan a través nuestro, de forma natural y libre, la presión remitirá y finalmente desaparecerá o se debilitará dicha emoción negativa. Una acumulación de sentimientos negativos no liberados puede provocar, inclusive en nuestro cuerpo físico, cualquier síntomas tóxico que nos genere flatulencia, nerviosismo, dolor de estómago, diarrea, sudor y más ansiedad… De ahí que sea un buen propósito ser amigo de nuestras emociones y mi vida cambiará.

De hecho, cuando se activa una emoción todo nuestro organismo se ve afectado de una manera u otra, con unas somos conscientes y otras muchas las inhibimos sin querer, y a larga -siendo negativas-, nos producen un daño también físico. Para este Año Nuevo: Una verdadera valentía emocional: No tener miedo a sentir fluir tus emociones en ti, y eso hará una buena habilidad emocional.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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