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La traición política eclipsa el el 17º aniversario del atentado terrorista del 11-M

La traición política quita relevancia al decimoséptimo aniversario de un golpe de Estado nacional y al primero de otro de mayor radio que puede que viniera de atrás.

Lo que se supo en la mañana de ayer, tras conocerse la moción de censura al gobierno regional de Murcia por parte del Partido Siempre Opuesto a España y el traidor Ciudadanos, que desencadenó un adelanto electoral en Madrid en una tan rápida como acertada decisión de Isabel Díaz Ayuso, que sigue ganando “amigos” en la izquierda y aplicó ipso facto el conocido refrán de “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”, eclipsa lo que estaba escribiendo sobre lo que debería ser lo importante del día y de la semana, el 17º aniversario del atentado terrorista del 11-M y el 1º del nefasto 8-M que, entre la manifestación en la que a las mujeres “les iba la vida en ello” y el show que el totalitario y ególatra líder de VOX se montó en Vistalegre para su autobombo ese mismo día, dieron lugar a la eclosión descontrolada de contagios que un inútil desgobierno de aficionados y sectarios quisieron “frenar” decretando un abusivo estado de alarma para el control y confinamiento de la nación y ocultar su sectarismo en lugar de haber reaccionado a tiempo, dos meses antes y que, en sólo un año, ha colocado a España en el liderazgo de la peor gestión sanitaria; número de contagiados –incluso sanitarios– y muertos por millón del mundo; número de parados y empresas cerradas o en ERTE del mundo “civilizado”; caída de su PIB y, en definitiva, de la mayor ruina en menor tiempo que se había conocido en España desde el final de la Guerra Civil de 1936/39.

La pérdida de la brújula de la “dulce” y desorientada Inés Arrimadas, en una clara pasada de largo de su “nivel de incompetencia”, que definiera Laurence J. Peter a finales de los 60 con el principio que lleva su nombre, y tras el enorme batacazo de su partido en las últimas elecciones catalanas, continuación del no menos sonoro del que llevó a su antecesor Albert Rivera a dejar la política activa tras las últimas elecciones generales, se ha puesto de manifiesto con esa traición de los pactos de legislatura a mitad de plazo en lo que en mi opinión no es sino un intento de hacer méritos para mendigar un carguillo del todopoderoso déspota, el doctor Plagio cum Fraude, para no quedar fuera de la política en la próxima llamada a las urnas. La poca fiabilidad y fuste de Ciudadanos los llevo anunciando y escribiendo desde que en 2015 el ambicioso e inexperto empleado de La Caixa saltara al plano nacional en ese intento poco serio de pescar en río revuelto en el primer fracaso de Rajoy.

Así pues, estamos en espera de que se confirme la fecha del próximo 4 de Mayo para la convocatoria electoral en Madrid, que las izquierdas revueltas están intentando impedir o al menos retrasar lo más posible con subterfugios jurídicos de toda índole, porque de celebrarse y resultar lo previsible, el triunfo aplastante de Isabel Díaz Ayuso, el varapalo para el socialcomunismo sería de difícil digestión y ahí estará la “factoría” Iván Redondo moviendo a la “abogacía de Sánchez”, que no del Estado, para ver qué pueden hacer. Aunque parece que la Ley 5/1990 de 17 de Mayo, Reguladora de la Facultad de disolución de la Asamblea de Madrid por el Presidente de la Comunidad, lo deja claro en su artículo 1.1: “…previa deliberación del Consejo de Gobierno, y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá acordar la disolución anticipada…” tras lo que se procede a la firma del decreto que se publica al día siguiente y entra en vigor. No se podría entender que si después de la firma del decreto se presenta una moción de censura, se impida que se celebren las elecciones porque la trampa estaría servida y decaería la posibilidad de adelantar elecciones porque existiría ese riesgo. Al menos así lo veo yo, desde mi ignorancia jurídica y aplicando el sentido común que a veces no existe en Derecho. Mientras tanto, ciudadanos ha abierto la caja de los truenos en Murcia y parece que el “cordón de pólvora” puede extenderse. De momento se ha presentado otra moción en Castilla y León y peligran también Andalucía y los ayuntamientos de unas cuantas ciudades sin mayorías absolutas del PP.

Hecho este largo inciso al que obligaba la actualidad y sobre lo que sin duda habrá que reflexionar más despacio, vuelvo al origen que me proponía, aunque necesariamente mucho más breve de lo que preveía, pero no quiero que se quede en el aire mi recordatorio anual al primero de los aniversarios.

Vivíamos hace poco el cuadragésimo aniversario de un paripé de intento de golpe de Estado en España, sobre el que todo apunta a que sólo beneficiaba a sus diseñadores y cuyo objetivo no era realmente subvertir nada sino enderezar el rumbo de un proceso que se estaba torciendo a poco de empezar y esta semana se conmemoran los de dos hechos, uno a escala nacional y otro mundial, particularmente duro en España, que sí parece que tenían por objeto cambiar el orden establecido.

El primero, casi tres años después del que acabó con las Torres Gemelas de Nueva York en Septiembre de 2001 -también con serias dudas sobre el cerebro del plan- y que el guion llevaba a forzar su encuadre en el mismo origen “islamista”, conmocionó a un país, ya sensibilizado por la lacra terrorista, a sólo setenta y dos horas de unas elecciones generales que nunca debieron haberse celebrado en semejantes condiciones de estado de ánimo de un pueblo que se caracteriza siempre por el dominio de las vísceras frente a la razón, demostrando una vez más que nuestros gobernantes no conocen bien la idiosincrasia de sus gobernados, lo que explicaría en mi opinión y junto a algún comprensible temblor de piernas, que José Mª Aznar no aplazara los comicios de aquel 14 de Marzo de 2004 -¿se lo habrá preguntado alguna vez?-, tres días después del atentado que se produjo en Madrid, en la Estación de Atocha y otras de cercanías, que dejó 192 muertos y más de 1.500 heridos, muchos de ellos mutilados de por vida, en una serie de explosiones perfectamente coordinadas y cuya ejecución demuestra que no es muy creíble la llamada “versión oficial” que deja su autoría en manos de cuatro moritos, por su cuenta, como “venganza” por la “participación“, que no fue tal, de España, en la segunda guerra de Irak y la famosa foto de las Azores, cuya presencia a posteriori fue meramente humanitaria, una vez finalizada la acción bélica que acabó con el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003. Pero ya nos dijo el autor de aquella particular sentencia que llevaría a los culpables “caminito de Jerez”, el juez Javier Gómez Bermúdez, que “los españoles no están preparados para saber la verdad”, tras lo cual él demostró que sí lo estaba para dejar la Audiencia Nacional y recalar en un prestigioso despacho de abogados en el que sin duda habrán reconocido su buena preparación y “conocimiento” de los españoles.

No voy a repetir pues lo que vengo recordando cada año, especialmente desde el DÉCIMO, en diferentes medios digitales y desde 2017 en éste https://www.navarrainformacion.es/2017/03/11/trece-anos-despues-del-11-m-sigue-la-version-oficial/, sino que me voy a limitar a una breve reseña de lo que decía en el último https://www.navarrainformacion.es/2020/03/11/y-llegamos-a-dieciseis-sigue-durmiendo-tranquilo-sr-gomez-bermudez/, para dejar la llama encendida sobre un tema del que puede que algún día “estemos preparados” para conocer su trasfondo y que no tengo dudas de que se cerró en falso. Muy parecido a los anteriores, éste último se publicó cuando ya se estaba produciendo el segundo de los hechos que antes citaba, cuyo primer aniversario se recordaba el lunes, día 8 de Marzo, más conocido desde el año pasado como 8-Morado, que será recordado como el día del pistoletazo de salida –“oficial”– del COVID19 –curioso también que hasta bien entrado 2020 no se tomara en cuenta algo que se apellidaba 19, sobre lo que hay documentos, se dice, desde 2017, pero ese es otro tema–, que se denominó “pandemia” desde poco antes de esa fecha y que según este artículo de Octubre pasado dejó de serlo para llamarse “sindemia”, que otros –fachas sin duda o “negacionistas”, como el guión califica a cualquier crítico a la falta de transparencia en la información, completa y no sesgada– llamaron “plandemia”.

Como he dicho ya muchas veces: “Sigo pensando que todo parecía estar muy bien orquestado para la manipulación que PSOE y medios afines, junto al entonces juez Baltasar Garzón -que “pasaba por allí” sin estar de guardia-“ y mantengo mi pregunta: “qui prodest?” -¿a quién benefició?- y no cabe duda de que los beneficiados directos, “sin que ello suponga acusación directa alguna”, fueron el PSOE y José Luis Rodríguez, que ganó esas elecciones cuando nadie apostaba por ello –salvo, si es cierto, lo que se le atribuyó entonces, José (“Pepiño”) Blanco, con esa frase de “Hemos ganado las elecciones”, dicha, al parecer, la misma tarde del 11M–; ETA, que se vio favorecida para “impulsar” su particular “proceso de paz” desde la rendición del gobierno al que hoy apoya a través de su brazo político y “los vecinos del Norte y del Sur –‘incómodos’ con los Gobiernos de Aznar” y “Sigo sin encontrar respuesta a por qué el principal afectado, el PP, no quiso llegar hasta el final de la investigación en su etapa de Gobierno 2011-18 y por qué, una persona preparada y experta en política como Rajoy, no investigó todo y sólo me queda pensar, ¿qué teme o qué debe -y a quién-?”

Termino con mi párrafo final que desgraciadamente no pierde vigencia: “me despido otra vez con mi desesperanzado y triste “hasta el año próximo. R. I. P. las víctimas inocentes y todo mi apoyo y respaldo a sus, no menos inocentes, familias”. Y, como siempre, reclamando MEMORIA, DIGNIDAD y JUSTICIA, por respeto a los 192 muertos, a los más de 1.500 heridos y mutilados -muchos con traumas psicológicos incurables-, a sus familias y a los millones de españoles que lo condenamos y seguimos queriendo saber TODA LA VERDAD, CAIGA QUIEN CAIGA. Los diferentes gobiernos, por acción o por omisión, pactada o cobarde, siguen en deuda con todos nosotros y, mientras tanto, seguiremos pidiendo reabrir el juicio”.

En esta ocasión lo amplío con mis condolencias a tantas víctimas –más de 120.000, que en buena parte el gobierno oculta– de esta nueva enfermedad, que han muerto en muchos casos solas y alejadas de sus familiares y no en pequeña proporción por una mal gestionada crisis sanitaria por parte de un desgobierno que no supo actuar con diligencia ni tomar las medidas necesarias para minimizar en lo posible las consecuencias de algo desconocido, imprevisible y de dudoso origen también. Descansen en Paz y esperemos que después de haber “vencido al virus” y “doblegado la curva”, “salvado a 450.000 españoles”, “salimos más fuertes” y otras ficciones más por parte del mayor mentiroso que hayamos conocido al frente de un gobierno de España, al menos durante esta “pseudodemocracia representativa” que antepone los intereses de los partidos y, muchas veces, de sus representantes, se puedan depurar responsabilidades y prevalezca el imperio de la Ley con mayúscula.

Antonio de la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión

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