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Las Fake News irrumpen con fuerza en el ámbito escolar en plena 3ª ola COVID

Las Fake News irrumpen con fuerza en el ámbito escolar en plena 3ª ola COVID
  • Por Xavi Haro

Los grupos de padres en redes sociales como WhatsApp o Telegram se han popularizado en los últimos años sustituyendo los típicos corrillos en la puerta de la escuela. Y mucho más en esta época en que el contacto físico se ha reducido a niveles anecdóticos.

Es por eso que estos grupos se han convertido casi en la única forma de mantenerse informado de la actualidad de los miembros de una clase, tanto dentro como fuera del aula.

De todos modos, la falsa sensación de estar “conectado” con la realidad de la vida escolar de nuestro hijo o hija provoca más de un malentendido. Esto en el mejor de los casos. En situaciones extremas puede crear auténticos bulos y mentiras alrededor de lo que ocurre en el aula y en el centro que pueden causar grandes problemas tanto a los padres como a los centros y profesores.

La pesadilla de los profesores 

Toñi Quiñones, experta y Social Media de la Asociación Espiral, Educación y Tecnología asegura que “hay padres que intentan resolver sus diferencias personales con el tutor iniciando una conversación en el grupo de WhatsApppara buscar un consenso con el resto de padres sobre cómo un docente realiza su actividad profesional”. Este tipo de prácticas fomentan un posicionamiento descontrolado respecto a tareas pedagógicas adoptadas por los centros y crean tensiones entre la comunidad educativa.

Incluso sindicatos de profesores como ANPE, Asociación Nacional de Profesorado Estatal, han utilizado su Servicio del Defensor del Profesor para dejar constancia de un aumento de las quejas de docentes respecto al aumento de falsas acusaciones hacia profesores a través de esta red social.

Este tipo de situaciones no afectan únicamente a la imagen de centros y profesores, sino que provocan un ruptura del pacto tácito entre la escuela y el alumno y sus familiares relacionado con la aceptación y el respeto. Esta ruptura trae de la mano la puesta en cuestión de actividades pedagógicas que pueden derivar en absentismo escolar, falta de motivación y escasez de refuerzo positivo desde el ámbito familiar, redundando en un descenso en el rendimiento académico de los alumnos.

Casos que han llegado a los juzgados

Algunos casos han llegado a convertirse en problemas jurídicos para los usuarios, llegándose a interponer denuncias contra el honor o la integridad moral de docentes o ante la Agencia Española de Protección de Datos.

Así, un centro escolar de Madrid se enfrenta a penas de entre 40.000 y 300.000 euros de multa por haber incluido a los padres, a través de sus números telefónicos, en un grupo de WhatsApp.

Por otro lado, en Málaga, una maestra de educación infantil llegó a interponer una denuncia por daños al honor contra un grupo de madres que criticaron a través del móvil su forma de dar las clases, e incluso, su forma de vestir.

En Vigo, una madre fue acusada por injurias y calumnias a una profesora en el grupo de WhatsApp de padres. Acusó a la profesora, a través del mencionado grupo, de “zarandear a su hijo, tirarle del brazo y comerse su bocadillo”. La madre acabó sentada en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 3 de la ciudad olívica.

Los protocolos COVID, un nuevo caballo de batalla

En el contexto COVID, la desinformación que aflora en este tipo de grupos cuando se declara algún caso positivo (o falsas informaciones de positivos) en el ámbito escolar se ha multiplicado exponencialmente. Críticas a los protocolos de actuación, acusaciones de desinformación u opiniones que hacen mucho más complicado el control de los brotes son tónicas dominantes en estas redes sociales.

Desde los centros se hace lo posible por controlar este tipo de desinformaciones, pero como es habitual y fuera del control del centro, todo tipo de mensajes corren como la pólvora ante la más mínima sospecha de una incidencia en la comunidad educativa.

Los centros toman las riendas de la comunicación

Un efecto sorprendente relacionado con el uso de este tipo de tecnologías en el mundo educativo lo encontramos en centros que han optado por adoptar una tecnología propia para mantener las comunicaciones y el contacto con padres, alumnos y profesores. En estos centros el uso por parte de los padres de estos grupos de WhatsApp se ha reducido hasta en un 80%.

Javier, padre de dos niñas de 3 y 6 años, ve una diferencia sustancial en la comunicación escolar entre las dos pequeñas. “La pequeña acude a un centro que utiliza un sistema propio de mensajería que nos mantiene conectados, en tiempo real, con todo lo que sucede en el aula y nos informa de las novedades e incidencias. Por eso, los padres del aula de mi hija no tenemos ni necesitamos un grupo de WhatsApp”. El centro al que se refiere Javier utiliza TokApp, una App que se ha convertido en el referente nacional para la comunicación en el ámbito educativo.

“Sin embargo, en cuanto a la mayor, las comunicaciones del centro son escasas y, las pocas que recibimos, acostumbran a llegar tarde. Nos enteramos antes por el grupo de padres de WhatsApp que de forma oficial” apunta. “Esto hace que se convierta casi en una obligación formar parte de este grupo, pese a que muchas veces se vierten opiniones gratuitas y subjetivas que no creo que beneficien en nada el buen funcionamiento del curso”.

La búsqueda de soluciones, en el punto de mira de las instituciones

De este modo se constata algo que muchos expertos en comunicación han estudiado durante los últimos años. La importancia de tomar las riendas de la comunicación para reducir la aparición de información inexacta y, en muchos casos, nociva.

Desde la aplicación viguesa TokApp, a través de la que más de 4.000 centros educativos gestionan sus comunicaciones con padres y familiares diariamente, se hace hincapié en la necesidad de “mantenerse próximo a todas las personas que conforman la vida del centro educativo y, en este aspecto, hablar con ellos directamente es el principio de la solución”.

“A raíz de que los centros educativos han tenido que gestionar una información tan sensible como la relacionada con el COVID se han hecho mucho más conscientes que no pueden favorecer la aparición de bulos por no contar con un canal directo de comunicación con las familias” aseguran desde TokApp.

En pleno auge de las Fake News (Bulos o noticias falsas), el ámbito educativo no se encuentra fuera de su alcance, con un problema añadido e importante. La formación y el rendimiento escolar de nuestros hijos puede verse afectado. Seguir sumando elementos de distorsión a la educación hace un flaco favor a las próximas generaciones de ciudadanos de nuestro país.

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