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Tan tan, van por el desierto

Es cita de un magnífico cuento de mi hermano sobre la Epifanía. Y es que apenas suenan las pisadas de sus camellos. Yo me los imagino bactrianos (par de jorobas) aunque, postas obligan, en Navarra se personen en dromedario. Porque según el evangelio de San Juan, único canónico donde aparecen, procedían de Persia; es decir, de la altiplanicie irania. El Evangelio armenio de los niños difiere un pelín: los ubica como persa uno, otro indio y el tercero árabe; orientales en cualquier caso. Sus primeras representaciones los plasman blancos, con el gorro frigio símbolo de los astrólogos persas. No lo sé; yo no estaba. Sí es verdad que la Iglesia los transformó para que representaran los continentes conocidos. Así, más de mil años tras los hechos, Melchor se convirtió en Europa, Gaspar en Asia y Baltasar en África.

En cualquiera de sus fórmulas, les tengo mucho cariño. ¿Acaso en Estella un rey se asemejaba a mi padre y la montura a su caballo? Quizás porque Gaspar, en Pamplona, se pareció a mi hermano y uno de sus dos abanderados a un servidor. Tal vez porque, de los que traen regalos navideños, son los únicos que acudieron al portal; los bimilenarios; los de siempre.

Al tiempo surgió, más por el norte, Nicolás, santo entre otras cosas por el milagro de los chavales y el barril. Es, por deformación en la manera de pronunciar, Santa Claus. Mucho después introdujo Coca Cola ese gordito, vestido con los colores de la multinacional, que nos han metido por las teleorejas. Luego, en expansión desde la muga con Guipúzcoa, y a impulso de un sacerdote donostiarra, llegó el Olentzero.

Por si alguien lo desconoce, los Magos ofrendan oro, incienso y mirra por su alto valor simbólico. El metal preciado representa la realeza de Dios. La sustancia aromática tiene connotaciones sagradas; santidad. Y la mirra, donde más se pierde más gente, alude a la Pasión de Cristo, como ingrediente que era de los embalsamamientos.

En aportación posterior, a quién se porta mal le dejan carbón. Pero este año ¿será la pandemia? debemos estar gafados: recién nos caen subidas de impuestos, retraso en la edad de jubilación y bajada de las pensiones (ampliar el periodo de cómputo es reducírtela, lo vendan como lo vendan); a todos los cotizantes en el peor momento. Y los colegas del ejecutivo, la banca, se suma al festín subiendo comisiones de mantenimiento. A fuer de ordeñar, matarán vaca, mula y buey; el ángel está en ERTE.

Majestades, os queremos mucho: carbón al gobierno que ha coadyuvado al desastre; no al paisanaje.

En cualquier caso, llegarán: si no se escuchan sus pasos, en cambio tienen salvoconducto. Además, sus cofres, como en el de Pandora, traerán la esperanza.

Tan tan, avanzan por el desierto. No se les oye, los andares de un camello son silentes; sin embargo, están aquí. Y aunque esta noche del cinco no les podamos homenajear como se merecen ¡vivan los Magos! Majestades, ayudadnos a impulsar esto con vuestra ilusión.

Jesús Javier Corpas Mauleón, escritor

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