Tras el «no por el no» de los grupos políticos de la oposición en el Ayuntamiento de Pamplona a sus presupuestos y, por lo tanto, a su consiguiente prorroga, es decir, a funcionar con los del año anterior, surge la pregunta, ¿Hasta cuándo va a esperar la oposición a derribar a la lista más votada?
Porque, tarde o temprano, se producirá. El que parecía el mayor enemigo de Bildu (Asirón y compañía), el PSN, hoy parece su mayor amigo.
Qué lejos queda cuando su portavoz, Maite Esporrín, acusaba al que entonces era alcalde de Bildu, de machista por su trato vejatorio hacía ella por ser mujer; qué lejos queda el sonrojo y la vergüenza del PSN ante las no condenas al terrorismo etarra por parte de Bildu. Y hoy, por ayer, todo sonrisas y votos conjuntos contra los enemigos, antes amigos, los de Navarra Suma.
Asistimos a un deleznable juego democrático que hoy premia a los «malos» y castiga a los «Buenos» . Y todo por una poltrona, la de la Presidencia de un Gobierno, que si sale, estará deslegitimado desde el principio, porque con «amigos» de ETA no se pacta.


Y con amigos de Vox, menos