La política que lleva a cabo el partido socialista aquí en Navarra, lleva unos meses intentando demostrar que su opción, es una opción de gobierno y que se puede contar con ellos también para formar un futuro Gobierno.
Y es que el socialismo navarro quiere reinventarse, ya que, si sigue así, sin tocar poder, pudiera hasta llegar a desaparecer.
Hace cuatro años se quedó fuera del Gobierno de Navarra, cuando de hecho o en la sombra, siempre había estado dentro. Sus votos no servían, no hacían falta, y ello supuso un duro golpe. El apoyo a Pedro Sánchez permite una futura alianza con todos, incluso con Bildu, para llegar al poder. Sin embargo, el PSN actual, lo tiene claro, con Bildu no gobernaría y los pactos se deciden en Navarra, ha dicho la secretaria general, María Chivite.
La cuestión está en la división del voto navarro. El PSN, hoy por hoy, será quien decida quién gobierna esta tierra si el nacionalismo o no.
En ello está el partido socialista navarro, encajando piezas y viendo cómo liderar el futuro Gobierno de Navarra.
Pedro Sánchez llegó a la Moncloa pactando hasta con el «diablo». Por medio de una moción de censura para convocar elecciones en España, unas elecciones que no ha convocado ni convoca.

