Las declaraciones del ministro de Justicia, señor Catalá, en las que ponía «de vuelta y media» a uno de los jueces del caso de «La manada» no han sentado nada bien a la judicatura de este país. Es más, a día de hoy, las diferentes asociaciones de jueces, piden la dimisión del ministro.
Y es que una persona que, hasta ayer, pedía respeto a las decisiones judiciales, de repente, criminaliza a un Juez al considerarlo incapaz de interpretar la ley correctamemte.
No resulta extraño la petición de dimisión; poner «a los pies de los caballos» a la Justicia de España, que es lo que ha hecho este ministro, resulta tan grave, que de por sí, su dimisión debería haberse producido ya.
No se puede poner en tela de juicio al Poder Judicial de un país; equivale a que, a partir de ahora, cualquier ciudadano pueda negarse a aceptar una decisión judicial.
Si quien desempeña la máxima autoridad de este país duda de su eficacia, cualquiera podría hacerlo también.
Flaco favor se ha hecho ya a la Justicia.

