El Rey de España Felipe VI continua su cruzada de defensa de la Monarquía y de la Constitución que la sustenta.
Puesto que el resto de la clase política llamada “constitucionalista” está ocupada en otras labores, como, por ejemplo, su mantenimiento en el poder y sus privilegios, un Rey que, se supone, tiene un poder limitado, es el que está demostrando cómo se debe defender a un país, con firmeza y sin pestañeo.
La alcaldesa de Barcelona, la podemita, Ada Colau, quiso ayer tener su minuto de gloria al contar lo que le había dicho a su Rey. La jugada no le salió bien, Felipe VI le contesto cuál era su misión, defender la Constitución y, en cierto modo, luchar contra quienes se oponen a ella.
El Rey no va a pedir a los independentistas que le cedan un escaño, no va a pedir a los independentistas (PNV) que le aprueben unos presupuestos, no va a ceder ante un cupo, el vasco, por ejemplo, que premia la diferencia entre unos españoles y otros. En suma, un Rey que defiende a todos sus ciudadanos y no a unos pocos como hacen los demás.

