La última encuesta sobre intención de voto publicada, deja al PP en el tercer puesto, por detrás de Ciudadanos que asciende al primer lugar y por detrás también del PSOE que queda en segundo lugar.
Ante el cariz que están tomando las cosas, el presidente Rajoy, que, por cierto, en pocos días va a superar a Felipe González en cuanto a días como miembro del gobierno –ministro y presidente-, acaba de avisar a su partido de que, o se reacciona, o se puede llegar a perder el Gobierno en las próximas elecciones.
Ha pedido a sus ministros que pateen la calle, que vayan puerta a puerta, que den a conocer las propuestas y valores del PP. Sabe que cada día que pasa lo tiene más difícil para volver a ser presidente y quiere echar el resto.
Apela al “voto útil”, considerando que su partido es el que ha sacado a España de la crisis y el que está creando empleo. No parece recordar la corrupción galopante que anida en numerosos dirigentes de su partido; no parece recordar que su inacción y «dejar hacer» ha dado alas al independentismo catalán y demás; no parece recordar el olvido flagrante hacía las víctimas del terrorismo y no parece recordar el engaño hacia los ciudadanos de Navarra, a quienes prometió la derogación de la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, que une Navarra a Esukadi por referendum, y, a día de hoy, aún está vigente.
En suma, una situación para el partido del Gobierno y para el propio Gobierno cada vez más difícil y que aboca a un futuro muy incierto para los ciudadanos de España.


