
La pérdida de la Agencia Europea del Medicamento para la ciudad del Barcelona supone un duro golpe para la imagen, el prestigio y las arcas de esta ciudad.
El desastre parece -dicen- que ha sido obra y gracia de la mala imagen dada por el independentismo catalán, la famosa declaración de independencia y la estancia de Puigdemont y los suyos en tierras belgas.
Esa incertidumbre e inseguridad que se ha visto en Barcelona y en Cataluña, no parece que hayan ayudado para conseguir dicha agencia europea. Miles, cientos de miles e, incluso, millones de euros se han perdido irremediablemente.
No parece que el Gobierno de España esté muy afectado. Si ello le supone conseguir derrotar al independentismo en unas elecciones, pues adelante (algo que está por ver). Los votantes, se piensa, castigarán a los culpables.
El Gobierno no se da cuenta de que, con estas zarandajas, quien verdaderamente pierde es el ciudadano. Pero todo sea por ganar votos y, con ello, quizá, unas -casi perdidas- elecciones.
¿Y si no fuera así? Más de uno con cara de tonto se quedaría.

