La detención de los principales protagonistas de las asociaciones independentistas catalanas es una buena noticia para España.
Lo sucedido el 1-0 y en semanas anteriores tuvo carácter de levantamiento contra la legalidad vigente. Se conculcaron muchas libertades. Solo contaba ser independentista; el resto había que anularlo, intimidarlo y privarle de la libertad necesaria para oponerse a lo que estaba sucediendo.
Los llamados “Jordis” están detenidos y el “Mayor” de la policía catalana a punto. Ha costado muchos meses, pero por primera vez el gobierno central ha actuado contra quienes romper la “indisoluble “unidad de la nación española.
Sorprenden las oportunidades que se están dando al gobierno catalán. La igualdad de todos ante la ley está desapareciendo. Puigdemont, Junqueras y CUP compañía deberían estar ya detenidos por delitos como el de la sedición, y la autonomía catalana suspendida.
Un Estado no puede tener credibilidad si no se hace el artífice del cumplimiento de la legalidad. Puigdemont con sus respuestas y afirmaciones se hace el responsable de su caída. ¡Artículo 155 ya!

