
Los miles de personas que ayer se manifestaban en las Plazas de España clamando por la unidad de España y rechazando al independentismo catalán y a quienes quieren destruir a la nación española, señalaban el camino que debe tomar el Gobierno de Rajoy.
Un camino que el rey Felipe VI allanó con sus declaraciones y que una parte importante de los ciudadanos de este país están esperando que se tome. Ese camino no es otro que el de terminar con la sedición que están cometiendo constantemente los independentistas catalanes.
El Gobierno, , pese a los apoyos recibidos, sigue negándose a cumplir el mandato constitucional. Además, comienza a tener un nuevo complejo. No es otro que el de lamentar y disculparse por las acciones llevadas a cabo contra los sediciosos, por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. El Delegado del Gobierno en Cataluña debería ya haber presentado su dimisión y el portavoz, señor Méndez de Vigo, también. Dudar de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, cuando todo España, está clamando a su favor, es inadmisible.
Rajoy, una vez más, cometiendo errores y dejando de lado a quien mantiene el orden constitucional. Si el próximo martes, o el día que sea, por fin llega la declaración de independencia, la mano tendrá que mantenerse firme y cortar el cáncer de raíz, sino se corre el riesgo del fracaso más rotundo.
