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EDITORIAL: Que los muertos descansen en Paz

EDITORIAL: Que los muertos descansen en Paz

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, acaba de declarar que no existe inconveniente para continuar el proceso de exhumación de la cripta del llamado Monumento a los Caídos

Conviene recordar que en dicha cripta se encuentran enterrados los restos mortales de los generales Sanjurjo y Mola, más los restos mortales de seis navarros muertos en combate en la Guerra Civil española (1936-1939).

La exhumación de los restos mortales de cerrar dicha cripta se debería a la intención del alcalde y de su equipo de gobierno, para cumplir la llamada Ley de Memoria Histórica (2007) del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, todavía hoy vigente, al entender que dicho monumento es una exaltación del franquismo y que, por lo tanto, no debería seguir funcionando, no debería seguir abierto.

Según informó en su momento el alcalde pamplonés, se habían llevado a cabo las gestiones oportunas, dentro de la más absoluta discreción, para contactar con las familias de los enterrados en dicha cripta, para que el día que se produjera dicha exhumación, pudieran recibir los restos mortales de sus familiares. Pero he aquí, que dicha información se ha confirmado como falsa, al comprobarse como la mayoría de las familias, o bien no han recibido comunicación alguna al respecto, o bien se han negado a autorizar dicha exhumación.

Independientemente de lo acontecido hasta ahora, cabe preguntarse si después de 80 años de sucedida la última de las guerras civiles españolas, la del 36, es conveniente destapar o reabrir las heridas con una ley. Una guerra fratricida, de hermanos contra hermanos, de padres contra hijos, de familias contra familias, que debería quedar en el recuerdo y en el subconsciente colectivo, como un hecho para no repetir nunca más.

80 años después de lo sucedido, solo puede verse en este tipo de acciones, revanchismos y venganzas. Los muertos de uno y otro bando, muertos están y nadie va ya a poder revivirlos.

A estos muertos solo se les puede dejar  descansar en Paz, porque su mal, haber fallecido en una guerra, nadie puede quitárselo.

 

 

 

 

 

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