Tras el 20 D, este país no hubiera tenido la crisis institucional -falta de gobierno- que hoy padece, si aquellos que no obtuvieron los votos suficientes como para gobernar solos hubieran alcanzado los acuerdos necesarios para hacerlo conjuntamente. Casi 10 meses después, este país, sigue sin gobierno.
Sin embargo, como si se estuviera despertando de un largo sueño, parece atisbarse la posibilidad de que, por fin, haya un gobierno en este país. Aún no se sabe, cual va ser la formula, bien dejando gobernar a la lista más votada, bien alcanzando un acuerdo de gobierno o incluso, solamente, un acuerdo de investidura, el caso es que podría haber gobierno en unas pocas semanas.
Un gobierno, eso si, bastante débil, visto lo visto. Un gobierno que va a tener que conseguir, día a día, el acuerdo y el pacto, que va a tener que ofrecer, tal y como anunciaba la vicepresidenta en funciones, “la máxima colaboración”.
Lejos quedarán, por tanto, los desacuerdos, las tensiones, que mantienen a este país en la incertidumbre, que lo mantienen sin posibilidades de salir de la crisis económica y sin poder generar el bienestar que sus ciudadanos merecen. Seguramente, si hace 10 meses esto hubiera sido así, hoy ya habría gobierno y se estaría hablando de otras cuestiones más importantes.
Queda la duda, no obstante, de las posibilidades reales de un gobierno en minoría, sujeto a las decisiones de los demás y que va a tener que responder a desafíos tan importantes como el secesíonismo catalán, las relaciones con la Unión Europea, el terrorismo yihadista o la crisis de los refugiados. Es de esperar, que por el bien de España, se puedan alcanzar los acuerdos necesarios para lograrlo

