
- Por Isabel Egea, estudiante universitaria
Título: Ácido Sulfúrico
Autor: Nothomb, Amèlie
Editorial: Anagrama
ISBN: 978-84-339-7121-0
Esta historia me enganchó tanto que la leí de un tirón, sin cambiar siquiera de postura en el sofá. Una novela corta y directa, con un mensaje moralizador y una visión muy negativa de un mundo cruel, hipócrita e ignorante.
“Concentración” es el nuevo reality show que arrasa entre los espectadores. Con un nada sutil paralelismo con los campos de concentración nazis, una serie de ciudadanos elegidos al azar son reclutados y transportados en camiones para ganado al plató de televisión. Allí se verán sometidos a la violencia gratuita de los kapos, los concursantes antagonistas, cuya misión es subir los niveles de audiencia a base de golpes y humillaciones. En la cara de la moneda encontramos a la reclusa CKZ-114, una estudiante de paleontología que se convierte (sin saberlo) en la protagonista del reality por su valentía y su belleza sobrecogedora.
El público la admira y sufre por el maltrato al que es sometida por parte de la cruz de este binomio, la kapo Zdena, una joven sin escrúpulo alguno que siente desde el primer momento una atracción singular por CKZ. Esta atracción al principio la lleva a odiar a la bella estudiante y a ensañarse con ella, pero poco a poco, esa especie de enamoramiento la obligará a proteger a la víctima y a desear, por todos los medios, conocer su nombre real. Pero lo realmente aterrador de esta novela no es la violencia o el sinsentido de las humillaciones, sino la hipocresía de una sociedad que se horroriza ante una vejación tan atroz pero que no puede apartar los ojos de la pantalla, porque el morbo es tan poderoso que todos los escrúpulos quedan a un lado. La cúspide llega cuando el programa decide introducir el televoto, otro elemento que hace estallar los índices de audiencia: desde el mando de sus televisores, los espectadores podrán, cada semana, elegir a qué concursante quieren ejecutar.
Una historia que engancha desde el primer momento, ágil y concisa. Amélie Nothomb demuestra, una vez más, su brutal delicadeza para mostrar la parte más cruel y oscura de la realidad. La autora sintetiza y denuncia en unas pocas páginas, a través de una metáfora brillante, la hipocresía de una sociedad que convierte el sufrimiento en espectáculo, siempre amparados en la supuesta buena conciencia de no ser uno mismo el que infringe ese dolor.
Debo confesar que me quedé bastante horrorizada cuando acabé esta novela. No tanto por la crueldad de la historia en sí, que también, sino por la reflexión que vino después. Esta sátira pone de manifiesto un problema del ser humano que es la ignorancia deliberada.
Me gustaría pensar que, si yo fuera parte de la sociedad de esta historia, sería capaz de apagar mi televisión. Pero estamos habituados a poner excusas para ceder a la morbosidad: el resto de la gente lo ve, si no lo veo van a seguir grabándolo y no cambiará nada, lo veo para juzgar la crueldad de los kapos… Puedo oír en mi cabeza las excusas que pondríamos para ceder a nuestros bajos impulsos. Esta metáfora, como toda buena metáfora, es una exageración de la realidad.
Pero, a otro nivel, todos podemos ser en algún momento ese espectador que ejecuta a un inocente a través del mando de la tele.

