
Tras la segunda fallida investidura de Rajoy, la atención mediática se concentraba en “el bloqueo” de Pedro Sánchez. Eran no pocas las presiones hacia el también fallido candidato socialista que estaba ya “con el agua al cuello”, políticamente hablando. Pero he aquí, que Rajoy y el PP comenten una nueva torpeza y anuncian que el dimitido ministro de energía, señor Soria, por culpa de los “Papeles de Panamá”, va a ocupar una de las direcciones ejecutivas del Banco Mundial. Obviamente, la indignación ciudadana estalla, y en lugar de continuar con Sánchez, vuelve sus ojos hacia Rajoy. Nadie comprende cómo una persona acusada de aparente corrupción va a recibir un premio.
Hasta aquí ya todo es conocido. Sin embargo, algo falla; hace unos meses un director del cine español, manchego, llamado Pedro Almodovar, también fue señalado por haberse descubierto que él, igual que el ministro Soria, aparecía en los llamados “Papeles de Panamá” y, curiosamente, en lugar de pedirle responsabilidades, hoy conocemos que la Academia del Cine español, le premia con la oportunidad de representar a España, en la próxima ceremonia de los Oscar, con su película titulada “Julieta”. Verlo para creerlo.
Pedro Almodovar, todos sabemos, es uno de los llamados artistas de la ceja, de esa izquierda radical que se “rasga las vestiduras” ante Soria y que calla ante Almodovar; que protesta por el todos y todas y que mira “para otro lado” ante la desigualdad de la mujer en el mundo islámico. Pero esto es lo que hay, y no parece que la actual situación de total incertidumbre en el gobierno vaya a solucionarlo.

