
La cara de asombro, de estupefacción y de ira contenida con la que los ciudadanos tienen que vivir al escuchar, un día si y otro también, casos de corrupción ha tenido que ser grande. Ahora con los datos de lo que podría llamarse el «Panamá Leaks».
Personalidades de la talla de Doña Pilar de Borbón o, de nuevo, Messi, aquí en España y muchos otros que, seguro, irán apareciendo estos próximos días, demuestran que lo que se achaca los políticos de este país, no es patrimonio exclusivo suyo, sino de las -llamémosle- «malas prácticas» muy extendidas en la sociedad.
Urge, por tanto, regenerar a una sociedad más preocupada por el valor material que el espiritual, entendido este como los valores tradicionales, los llamados respetos humanos, tan olvidados hoy en día.
Los ciudadanos asisten hoy en día a una tergiversación de los valores donde se prima el fin último de las cosas, sin importar los medios que se emplean para conseguirlo.
En este sentido, cabe calificar, lo que presumiblemente va a suceder esta semana. La reunión a tres, entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, tiene un fin claro, aunque los medios no lo sean tanto. Ser presidente de un gobierno, a todas luces débil, por propia supervivencia política, sin parece importar los medios que se utilizan para conseguirlo, ejemplifica lo anotado antes.
En pocas semanas se vera como evoluciona este asunto.
Y las consecuencias también.
