
Ayer la Comisión Europea acusaba a los países miembros de la Unión de no «haber echo los deberes» en materia de terrorismo. Hoy escuchamos a Abdeslam, el cerebro de los atentados de París, que no va a decir una palabra a la policía.
Sabemos además de la poca eficacia de las leyes belgas; Turquía, la del parece fallido acuerdo con Europa, avisó a Bélgica de que uno de los terroristas, que casualmente es uno de los presuntos autores de la masacre en Brusela, era peligroso. Tras un, por lo visto, poco eficaz interrogatorio, salió libre.
El llamado «buenismo» de flores y velas en las plazas, no parece ser una acción contundente contra todo sospechoso de poder atentar. Cuando la libertad de todo un pueblo es socavada por la intolerancia y las acciones terroristas, las libertades de unos pocos, no deberían ser obstáculo para medidas firmes y rotundas.
Algo falla en la vieja Europa, cuando ocurren estas cosas. Primo Levi, al hablar del nazismo, comentaba que para cuando quisieron darse cuenta, ya era tarde.
Europa está a tiempo aún de solucionar el problema, sería suficiente aplicar el principio de «acción-reacción». Sino Europa se ve abocada al fin de su civilización.

Necesitamos una policía europea, del tipo FBI en EEUU, preparada en la lucha contra terroristas que puedan con total libertad, actuar en cualquier país de la UE…Ya que no sera esta la ultima vez