Alternativa para Alemania (AfD), fuerza populista de derechas que el domingo irrumpió con fuerza en tres parlamentos regionales del país, se presentó hoy en Berlín como un partido «conservador, liberal, cívico, patriota y abierto» y rechazó que se le enmarque en la extrema derecha.
En una multitudinaria rueda de prensa en la capital, los líderes de AfD, Frauke Petry y Jörg Meuthen, subrayaron su éxito electoral a pesar de la «propaganda» en contra y de haber sido, afirmaron, «increíblemente estigmatizados», insultados e incluso agredidos.
«Alemania ha elegido y creemos que es un buen día para la democracia», manifestó Petry repitiendo su mensaje de la noche electoral, tras conocer que la AfD había logrado el 24,2 % de los votos en Sajonia-Anhalt, situándose como segunda fuerza política, el 15,1 % en Baden-Württemberg y con el 12,6 en Renania-Palatinado.
«Lo consideramos un enriquecimiento para la democracia en Alemania, porque por fin existe de nuevo una oposición en estos parlamentos regionales y con ello logramos aún más peso en la precampaña para las elecciones al Bundestag», recalcó con la mirada puesta en las generales de 2017.
AfD basó buena parte de su triunfo en su rechazo a la política de acogida de solicitantes de asilo del Gobierno de Angela Merkel, pero hoy insistió en que la crisis de los refugiados -donde «la moral no puede colocarse por delante de la ley»- es sólo un punto de un amplio programa que aborda todos los problemas de los ciudadanos.
Preguntada directamente por su posición ante el islam y por la creciente llegada de refugiados musulmanes, bandera esgrimida por su partido para exigir poner freno a la inmigración, se limitó a recordar que «es un tema que toca emocionalmente a muchos ciudadanos» y defendió la libertad religiosa existente en Alemania.
Su compañero Meuthen subrayó, no obstante, que «el islam no pertenece a Alemania», lo que no excluye que en el país vivan muchos ciudadanos que profesan esa religión.
Petry defendió a AfD como una fuerza que quiere hacer frente a la creciente «división» en Alemania, al empobrecimiento de la clase media, a la crisis de la inmigración y al aumento de la violencia en el país, sea de extrema derecha como de extrema izquierda.
Esquivó las preguntas sobre su relación con Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional francés, pero su compañero de partido Alexander Gauland, destacó la falta de conexión con una fuerza que, subrayó, es «nacionalista y socialista».
Meuthen, cabeza de lista en Baden-Württemberg, hizo hincapié en que el partido ha recogido votantes de todo el espectro político y ha recuperado a muchos abstencionistas.
«Queremos en un futuro involucrar mucho más a los ciudadanos que desde hace tiempo se sienten desconectados de la política», ratificó Petry.
Fue una rueda de prensa tensa, en la que se recordaron los ataques de Petry a los medios de comunicación -«prensa mentirosa», ha sido uno de sus eslóganes- y en la que ésta mostró su hartazgo ante preguntas «dirigidas» o «ideologizadas».
La líder del partido reconoció su aislamiento, ya que ninguna de las fuerzas tradicionales quieres sentarse a negociar con ellos, pero se mostró confiada en el futuro al recordar que son muchos ahora los economistas que critican el euro con los mismos argumentos que utilizó hace tres años AfD, cuando se fundó.
Petry se mostró dispuesta a hablar «con todos», aunque segura también de que el lugar de su partido en estos momentos es la oposición. EFE
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No hay noticia sobre partidos de «extrema derecha», en la que no se nos recuerde la palabra xenofobia. ¿Para cuándo hablaremos de los muchos partidos de extrema izquierda europea, mencionando su ideología totalitaria y liberticida, y exterminadora del disidente político?