
Jesús Lozano
Madrid, 13 mar (EFE).- Mikel Ayestaran viaja constantemente por Oriente Próximo y países adyacentes para contarnos tanto los conflictos de la zona como lo que pasa después. Y lo tiene claro: ni los medios ni los políticos europeos están a la altura de la crisis de los refugiados, según dice a Efe en una entrevista.
Nació en Beasain (Guipúzcoa) en 1975 y acaba de recibir el premio «José Manuel Porquet», otorgado por el Congreso de Periodismo Digital de Huesca.
Especializado en periodismo multimedia, trabaja por cuenta propia, aunque informa habitualmente para la radiotelevisión pública vasca y el grupo Vocento. Denuncia que apenas existe cobertura informativa de las postguerras.
Pregunta: Periodista multimedia, reportero, corresponsal de guerra, trotamundos… ¿Cómo se define?
Respuesta: Es un poco mezcla de todo. Por un lado, corresponsal de conflictos y postconflictos. Por otro, multimedia porque trabajo en varios formatos. Y ahora también, con las redes sociales.
Hay que guardar un equilibrio entre informar de la actualidad, de lo que pasa en el instante, y estar en la calle para poder contar historias que uno mismo busca.
Antes de ejercer de periodista he sido viajero, mochilero por todo el mundo. Ahora tengo la suerte de poder viajar y trabajar al mismo tiempo.
P: Tiene una web propia.
R: Trabajo en multimedia para diferentes medios; muchas veces, el material queda muy desperdigado y quería darle una visión de conjunto, que se viera todo el trabajo unificado, el paquete completo de una cobertura. Hay informaciones que funcionan mejor en vídeo; otras, con texto; y otras, con unas buenas galerías fotográficas.
P: ¿Cómo empezó?
R: Estaba en El Diario Vasco en San Sebastián, y no le podía pedir que me mandara a cubrir guerras o catástrofes naturales. Yo tenía esa espina de querer hacerlo y la única forma de encauzar esa necesidad era echarme la mochila al hombro, salir e intentarlo. Comencé hace diez años; lo he conseguido, pero voy paso a paso.
P: Usted trabaja habitualmente en Oriente Próximo y países próximos. ¿Cómo cree que trata la prensa occidental los conflictos de la zona?
R: Hablar en general es bastante complicado. Estamos en un momento histórico por el auge del yihadismo con el Estado Islámico y la instauración de un califato entre Siria e Irak; por otro lado está el deshielo de las relaciones entre Irán y Occidente.
La región está viviendo un terremoto informativo y ser testigo es muy importante. Pero hay que estar muy encima porque tiene muchísimas ramificaciones y efectos directos en toda la región y también en Europa, en Francia…
P: Y cuando se acaban las guerras, ¿qué?
R: Siempre me viene a la cabeza la de Irak. Ha sido el conflicto más mediático que yo recuerde, allí estábamos todos los medios y, sin embargo, ha sido la postguerra peor cubierta de la historia. O el caso de Afganistán, de donde también han desaparecido los medios.
El postconflicto está bastante descuidado informativamente. De ahí, la importancia de los corresponsales, la gente que está de manera permanente.
P: ¿Por qué desertaron los medios de Irak?
R: No desertaron. La coletilla era decir «Ya no vende». Cuando se cumplieron diez años de la invasión norteamericana, no vendía. Al poco tiempo, surgió el Estado Islámico, y entonces todo el mundo decía «¡Vete a Irak!».
Hubo una sobredosis informativa. No hay crisis que aguante ese volumen de información diaria. Es muy complicado también porque son países muy peligrosos, como Irak y Siria, donde seguimos teniendo tres colegas desaparecidos.
A partir de los atentados de Nueva York de 2001, nos dijeron que había que ir a esos países para hacer del mundo un sitio más seguro. Imponer la democracia a golpe de fusil ha tenido el efecto contrario.
P: ¿Y tampoco «veden» ya los refugiados?
R: Esta semana, con el tema del campo de Idomeni, en los Balcanes, ha habido información y mucho despliegue de periodistas. Pero es difícil de mantener. En España tenemos la experiencia de las pateras durante años, hasta que la gente ya se cansaba y pasó a ser un breve en los periódicos.
Con la crisis de los refugiados tuvimos un pico informativo en el verano, cuando realmente abrimos los ojos y vimos que la guerra de Siria se instaló en nuestras casas.
La cobertura es muy complicada; los periodistas han hecho muy buen trabajo, pero creo que ni los medios ni sobre todos los políticos de Europa estamos a la altura del pedazo de crisis que tenemos ante nosotros. ¡Y es una pena!
P: ¿Cómo son los periodistas que cubren esos conflictos?
R: Han cambiado, sobre todo a partir de las ‘primaveras árabes’, que supusieron el gran ‘boom de los freelance’, de la gente que sale a buscarse la vida sin red.
Antes, quizás, eran periodistas enviados por sus medios, con mejores coberturas, más apoyos. Ahora mismo, te encuentras mucha más gente que está trabajando por su cuenta, es una evolución.
Hay que decir que, cuando realmente salta una noticia importante, se siguen realizando despliegues y los medios están ahí.
P: ¿Ha influido la crisis?
R: Sí, se nota claramente, optan por el ‘freelance’. Pero esto no significa que el producto sea de menor calidad. La calidad de las coberturas, más que del medio, depende de la persona. Sigo a colegas que tienen credibilidad y yo busco lo mismo con mi trabajo. Es un camino largo, hay que tener paciencia. EFE
