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OPINIÓN: ¿Decepción, o traición?

OPINIÓN: ¿Decepción, o traición?

Este esperpento toca a su fin, la suerte como se suele decir en términos taurinos está echada. Los próximos 1 y 4 de Marzo se darán las votaciones para el proceso de investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de este país.

En mis últimas reflexiones me hacía una serie de preguntas que lamentablemente siguen sin responderse. ¿Nos están tomando el pelo? ¿Podía acabar todo este proceso en una traición histórica? ¿Pedro Sánchez parecía tonto, o se pasa de listo?

Hoy en primera votación y el próximo 4 o 5 en segunda va a tener que demostrar que su decisión de “tirarse a la piscina” en el proceso de investidura ha sido porque ya la veía llena, lo que evitará un incidente grave que ponga en riesgo su integridad política.

Ese día deberá ir con los deberes hechos y dándole los números, porque de lo contrario su paso habrá sido de muy corto recorrido, además de haber puesto en riesgo el futuro del PSOE y quizás de la izquierda en general.

Dos opciones tiene para evitarlo, presentarse sólo con los votos de Ciudadanos después de su pacto y la abstención del PP, o sea con la aquiescencia de la derecha y por tanto rehén de ella los próximos años, lo que supondría una traición a su base social, “vender su primogenitura por un plato de lentejas”, o bien haber hecho un esfuerzo de imaginación, audacia y generosidad y acudir también con los votos de Podemos, IU y el apoyo de PNV.

La primera es la opción por la que apuestan los poderes fácticos, el Ibex 35, Bruselas e incluso la Casa Real, que si se consolida supondría una tomadura de pelo y por lo tanto terminar en esa traición indigna a su clase al tener apalabrada de alguna manera la abstención en segunda votación del partido más corrupto de nuestra historia, el que ha destrozado el estado del Bienestar que tanto nos costó construir a los socialistas.

La segunda parece absolutamente inviable ya que no se puede exigir a Podemos a pesar de haberse comportado como nuevos ricos de votos y niños malcriados, que se rindan incondicionalmente, tampoco a IU. La firma de ese pacto con Cs invalida cualquier acuerdo por la izquierda. Quizás esta operación de anteponer 130 votos y depender de otros, a 167 y no tener que hacerlo pueda ser o bien el mayor fiasco de la historia de este país, o una ignominia absolutamente vomitiva.

De no existir nada oscuro en ese movimiento táctico nos condenaría a unas nuevas elecciones de resultado incierto, aunque todos los sondeos recienten demuestren que la izquierda pierde y que después de las mismas tendrá menos fuerza que ahora. Lógico teniendo en cuenta que su electorado verá frustrada su ilusión para un cambio de izquierdas y desde esa zona ideológica se castigará, quizás duramente, a los causantes de esa frustración, o sea a partes iguales Podemos y PSOE.

Condenar a su base social a cuatro años más de gobierno del PP supondrá la mayor frustración para una gente que después de sufrir lo indecible, veía un rayo de luz en su negro panorama que esta situación que así se apaga definitivamente. Esos días 1 y 4 por lo tanto son sus días de la verdad y quizás los que marcarán el devenir de la izquierda en este país. Ojalá salga indemne de ella, porque significará que todas y todos lo haremos también. Pero no sólo existen estas dudas, también hay alguna certeza.

En el camino hacia él es probable que Pedro Sánchez y sus palmeros hayan traspasado varias líneas rojas, o al menos infringido comportamientos propios del socialismo como la honestidad y la coherencia.

Dos hechos resaltan en los últimos días que hacen referencia a estas infracciones. Una situación patética en la que incluso demostró un desprecio absoluto hacia la sociedad española en general y su base social en particular, cuando sin ningún pudor y después de que unos minutos antes Albert Rivera asegurara que ni se derogaba la Ley Mordaza, ni la injusta Reforma Laboral del PP, él afirmara todo lo contrario. Que los documentos colgados en la página del PSOE y Ciudadanos sean diferentes da para algunas interpretaciones ninguna agradable.

¿Quién tenía razón? Pues a la vista del texto final del acuerdo publicado en la prensa parece evidente que Rivera y eso que en este juego de despropósitos éste aseguraba que recogía un 90 % de su programa absortamente asumible por el PP, cuestión esta con la que debe coincidir cualquier ciudadano que lo analice con un mínimo de objetividad, mientras el PP aseguraba justo lo contrario, que “no podía apoyar un gobierno que intentaba derogar su leyes. Una tomadura total de pelo, en esa nueva política que piensa y quizás acierte, que la ciudadanía es absolutamente tonta, que no se entera de nada.

El segundo elemento que produce indignación es la pregunta que ha sido votada el pasado sábado por la militancia del PSOE. Habrá que recordar cuando en la consulta de Catalunya se acusaba a CiU de plantear una pregunta trampa, justo que lo mismo que ha hecho Pedro Sánchez en esta ocasión.

Plantear que se votara Sí o No a un planteamiento tan ambiguo y vacío produce sonrojo, mucho más aunque esa militancia haya participado sin rechistar, excepto una exigua minoría que ha alzado su voz denunciándolo. Las principales discrepancias de fondo han venido de Izquierda Socialista, Esquerra Socialista del PSC, incluso de un José Antonio Pérez Tapias que se presentó a las primarias contra Sánchez.

Ahora sólo queda esperar a estas dos votaciones, si existe un acuerdo secreto con el PP y se abstiene en la segunda supondrá una tomadura de pelo y una traición histórica. En caso contrario iríamos a esas elecciones anticipadas de incierto resultado, en las que a pesar del hastío de la ciudadanía ante la corrupción que corroe al PP y de que haya destrozado el Estado de Bienestar, están dispuestos a votarle incluso en mayor número.

La otra parte de la derecha, Ciudadanos, se llevará el activo del acuerdo con PSOE aunque no culmine con éxito y será la izquierda la que perderá y los abandonará no quedando claro en qué porcentaje. Para este viaje Pedro Sánchez no necesitábamos alforja.

Decepción, frustración, tomadura de pelo. ¿Traición? Veremos el final de la película qué depara.

José Luis Úriz Iglesias, afiliado al PSC viviendo en Navarra

Artículo anterior, OPINIÓN: Pedro Sánchez, Enrique Curiel, Arnaldo Otegi

 

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