
El humor y la música no faltarán en la 88ª edición de los Óscar, aunque la gala se distinguirá, con toda seguridad, por una ostensible reivindicación de la diversidad en Hollywood tras la reciente polémica por la falta de inclusión en los nominados de esta edición.
Todas las miradas estarán centradas en Chris Rock, el humorista negro que ejercerá como maestro de ceremonias y que ya ha dejado una frase para calentar el ambiente: «La única razón por la que estoy aquí es por la renuncia de Ellen DeGeneres».
De él se esperan múltiples referencias a la gran tormenta desatada en la industria en las últimas semanas tras comprobar cómo, por segundo año consecutivo, ningún actor afroamericano era reconocido con una candidatura a los premios de la Academia.
No serán las únicas reivindicaciones
Bryan Cranston, Adam McKay, Patricia Arquette y Steve Carell serán algunos de los nombres que portarán pulseras con la etiqueta #Enough («suficiente») para honrar la memoria de las fallecidos por armas de fuego.
Por su parte, Eva Longoria ha animado a los asistentes a portar lazos de color marrón para mostrar su apoyo a la comunidad latina de la industria.
La iniciativa pretende recordar que alrededor del 25 por ciento de las entradas de cine vendidas anualmente en Estados Unidos las compran espectadores latinos, quienes, en cambio, no se ven representados lo suficiente en la gran pantalla.
Novedades en la ceremonia
Con respecto a la ceremonia en sí, una de las novedades este año serán los rótulos en las pantallas del Teatro Dolby, donde aparecerán los agradecimientos de cada uno de los ganadores, una medida tomada por los productores para acortar los discursos e incentivar dedicatorias más sentidas y personales.
El decorado, según ha trascendido, tendrá influencias de la década de 1970, contará con el glamur de la época disco y estará aderezado por más de 9.000 kilos de cristales Swarovski dorados.
La gran noche del cine comenzará a las 17.30 (hora local, 1.30 GMT) y será televisada en Estados Unidos por la cadena ABC.
