
Por José V. Ciordia, historiador
Tal día como hoy, el 6 de febrero de 1952, moría Jorge VI de Inglaterra y era proclamada Reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, su hija Isabel. Nacida el 21 de abril 1926, Elisabeth Alexandra Mary, era la primogénita de los duques de York y tercera nieta del rey Jorge V de Inglaterra. Se convirtió en la heredera del trono cuando su padre fue coronado en 1936 con el nombre de Jorge VI, tras la abdicación del hermano de éste, Eduardo VIII.
Contrae matrimonio con el teniente Felipe de Mountbatten, príncipe de Grecia y Dinamarca y duque de Edimburgo. Fruto de esta unión nacen Carlos, príncipe de Gales, en 1948, Ana, en 1950, Andrés, en 1960, y Eduardo, en 1964.
En 1952 se hallaba en Kenia, entonces colonia británica convulsionada por las acciones terroristas de los mau mau, cuando recibió la noticia de la muerte de su padre. El 2 de junio del año siguiente fue coronada en la antigua abadía de Westminster, en una fastuosa ceremonia que miles de personas pudieron seguir por primera vez a través de la televisión.
A pesar del reducido papel político al que se vio reducida la monarquía británica tras la Segunda Guerra Mundial, esencialmente simbólico, la reina ha procurado preservar el carácter unificador de la Corona en el espacio político del antiguo imperio, convertido tras la descolonización en la Commonwealth. En este sentido, ha viajado por todo el mundo, como no lo había hecho ningún otro monarca británico, para estrechar vínculos con súbditos de las más diversas razas, creencias y culturas.
No obstante a la popularidad y el respeto que le dispensan sus súbditos, Isabel II no ha podido evitar que los escándalos familiares denoten la existencia de cierto anquilosamiento en las estructuras de la monarquía. Los frustrados matrimonios de sus hijos Andrés con Sarah Ferguson, y Carlos, el heredero de la corona, con Diana Spencer, y las repercusiones que las desavenencias conyugales de sus hijos tuvieron en la opinión pública, la han inducido a buscar nuevos caminos de acercamiento al pueblo.
En este sentido cabe interpretar decisiones tan dispares como la de pagar impuestos sobre sus bienes e ingresos, dar un tono popular y familiar a la celebración de sus bodas de oro matrimoniales o visitar a las víctimas de actos terroristas. Sobre todo a raíz de la muerte en accidente automovilístico (agosto de 1997) de la ex esposa de su primogénito, la princesa Diana de Gales, en quien el pueblo veía una víctima tanto del comportamiento adúltero del príncipe de Gales como de la insensibilidad de la familia real, Isabel II ha debido trabajar con toda intensidad a fin de no perder la identificación con el pueblo.
En Septiembre de 2015, se convirtió en la monarca británica con el mayor período de reinado al superar a su tatarabuela, la reina Victoria.
