
Susana Llanos y Juana M. García-Pedrero, autoras de este estudio e investigadoras del CNIO y del Hospital Universitario Central de Asturias, respectivamente, explican que «un problema es la estratificación de los pacientes, que en muchos casos se limita a una clasificación clínica y no molecular».
Proteínas p21 y mTOR
Para avanzar en este terreno, los investigadores analizaron más de 270 biopsias de pacientes con cáncer de cabeza y cuello, y observaron que aproximadamente la mitad de ellos muestran elevados niveles de la proteína p21 y activación de la proteína mTOR.
Esta investigación, dirigida por Manuel Serrano, jefe del Grupo de Supresión Tumoral y director del programa de Oncología Molecular del CNIO, ha encontrado que la presencia de p21 va ligada a la actividad de mTOR y que ambos marcadores predicen una evolución menos agresiva de la enfermedad.
En un futuro la clasificación de estos pacientes según estos marcadores podría permitir elegir las opciones terapéuticas más adecuadas para cada grupo, según el CNIO. Las conclusiones de este trabajo las recoge esta semana la revista Nature Communications.
