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Arqueólogos españoles descubren intacto un sarcófago faraónico de 3 mil años

Arqueólogos españoles descubren intacto un sarcófago faraónico de 3 mil años

Hallan la momia de un sacerdote del dios Amón Ra en excelente estado de conservación

La tumba de un sacerdote del dios Amón Ra, de hace unos 3.000 años, salió hoy a la luz intacta en la antigua Tebas (actual Luxor) gracias a las excavaciones de una misión española, que permitirán desentrañar los misterios sobre las prácticas funerarias de la época. Se trata de «un hallazgo digno de los inicios de la arqueología», aseguró el director de la misión, Francisco Martín Valentín, tras la apertura oficial del enterramiento en la ciudad meridional egipcia de Luxor.

Las numerosas excavaciones realizadas en Tebas desde el siglo XIX hacen que cada vez sea más complicado encontrar un enterramiento intacto y es frecuente que el sarcófago esté vacío, sin la momia. No es el caso de la tumba del sacerdote Anj ef Jonsu, escriba de la ofrendas del dios Amón Ra en el emblemático templo de Karnak, cuyo descubrimiento transportó a los expertos españoles por un tiempo a los albores de la arqueología. «Es difícil encontrar tumbas y sarcófagos intactos. Son acontecimientos históricos, muy relevantes», subrayó Valentín.

El sarcófago de Anj ef Jonsu se encuentra en unexcelente estado de conservación y posee una rica policromía, que representa escenas del sacerdote adorando a diferentes dioses como Osiris, Anubis, Nefertum o la diosa Vaca Hat Hor. «Es magnífico», dijo un emocionado Valentín, que al mando de la misión del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto realiza su séptima campaña arqueológica en Luxor.

El descubrimiento de Anj-ef-Jonsu no es el único que ha firmado este proyecto del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto financiado por la fundaciones Gaselec de Melilla y 3M. El pasado diciembre la expedición halló el sarcófago de una cantora-sacerdotisa de Amón. Aquel sepulcro y el localizado este noviembre confirman que la tumba del visir -cuya memoria fue perseguida durante la radical reforma religiosa emprendida por Akenatón, hijo de Amenhotep III y precursor del monoteísmo- fue utilizada como enterramiento posterior y taller de momificación.

«El visir tuvo un gran prestigio 150 años después de su muerte, en época tardo ramésida, por haberse opuesto a la reforma de Akenatón. Cultivaron su memoria y consideraron que había sido una especie de mártir que había defendido el culto de Amón frente a la herejía. Por eso decidieron enterrarse en el patio. Era como hacerlo en el claustro de una catedral», asevera Martín Valentín. Una costumbre que, tras siete campañas de intenso y fructífero trabajo, garantiza un porvenir repleto de sorpresas. «Tenemos una mina», concluye el codirector del proyecto.

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