

La Policía Nacional ha iniciado esta mañana la puesta a disposición judicial de los cuatro detenidos, tres sacerdotes y un profesor de religión, en el marco de la investigación sobre supuestos abusos sexuales cometidos en Granada contra al menos un menor.
Los cuatro, que han pasado la segunda noche incomunicados en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental, irán siendo puestos a disposición del juez de Instrucción 4 de Granada, Antonio Moreno, a medida que los vaya requiriendo.
La primera salida de la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental ha tenido lugar poco antes de las 8.30 horas de la mañana. De las dependencias policiales han salido una furgoneta y otro vehículo policial con al menos uno de los detenidos, han informado fuentes policiales. La puesta a disposición judicial se produce después de que la Policía Nacional iniciara ayer la toma de declaraciones a los acusados, que negaron los hechos y mantuvieron su inocencia.
Según han informado fuentes del caso, el padre Román (R.M.V.C.), que daría nombre al conocido en ámbitos eclesiásticos como el grupo de ‘Los Romanes’, es el único de los cuatro detenidos que aún no ha prestado declaración ante la Policía, lo que hará esta mañana antes de ser puesto a disposición judicial como el resto. Fuentes del entorno de los acusados han manifestado que mantendrán ante el juez su inocencia, dado que ésta ha sido la postura que han mantenido siempre desde que fueron detenidos.
Otro monaguillo acusa de pederastia
Por otra parte, un segundo exmonaguillo ha presentado una denuncia contra el clan de supuestos religiosos pederastas de Granada. El hombre, que asistió a misa desde los 7 a los 14 años, era al que se refería el primer denunciante cuando decía que temía por otras posibles víctimas del grupo de Los Romanones. “Hacían mucho hincapié en decirme y darme lecciones de que si no hacía vida con ellos y no iba a los sitios que me decían tenía que dejar el grupo ya que no estaba con la doctrina de Dios”, relata esta supuesta segunda víctima. Entonces “comenzaban a hablarme del pecado”. “Todo esto ha sido dramático, me ha marcado la vida”, añade. Sobre los abusos en sí, describe: “Sentía sus erecciones rozarme y me decían que no tuviera miedo. En contadas ocasiones les veía darse besos en la boca cuando se veían, y pensé que no era natural”.
Este testimonio refuerza el caso, sobre todo ante la falta de otras pruebas. Los tres sacerdotes y el seglar (un profesor de Religión) detenidos el lunes en Granada por supuestos abusos sexuales a un menor estaban reunidos en un chalé de la localidad de Pinos Genil, propiedad del supuesto cabecilla del clan, Román Martínez, cuando llegaron los agentes. Estos tenían la orden de arrestarles, registrar la casa y conducirles primero a comisaría y después ante el juez. Sabían que su detención era inminente y estaban acompañados de otras cuatro personas ajenas al caso. La policía registró la casa y, entre otros documentos, se llevó dos ordenadores, sábanas y libretas. Al abrir los pecés, los agentes descubrieron que habían sido borrados todos los datos. Los agentes se llevaron también el disco duro de ambas computadoras porque existen medios técnicos que permiten extraer toda su información aunque haya sido eliminada.

