
Los socios europeos del G7 reconocieron hoy ante los lideres de EEUU, Japón y Canadá que no hay todavía solución para la crisis griega, dejando patente los desencuentros entre Atenas y sus acreedores en la primera jornada de la cumbre, organizada en el palacio bávaro de Elmau.
La anfitriona, Angela Merkel, tenía asumido que Atenas centraría parte de los debates en una cumbre que comenzó con una agenda eminentemente económica, antes de pasar a debatir en una cena de trabajo la crisis de Ucrania y la guerra en Siria.
Según explicó en una entrevista con la cadena pública de televisión alemana ZDF, ella y el presidente francés, François Hollande, expusieron sus opiniones sobre Grecia, tras hablar anoche por teléfono con el primer ministro heleno, Alexis Tsipras.
«No podemos decir aún que el problema esté resuelto», reconocido Merkel, quien se comprometió no obstante a seguir trabajando con «énfasis» para lograrlo.
