
El actual gobierno de Navarra se equivoca al no invitar al rey de España, Felipe VI , a la entrega de los Premios Príncipe de Viana.
Tanto defender la Memoria de la Historia, tanto defender los valores y tradiciones de un pueblo y olvidan que los antepasados de este Rey son los -ellos así lo afirman- últimos reyes de aquel llamado Viejo Reyno, que allá a comienzos del siglo XVI, se incorporó a través de un pacto al reino de Castilla. El nieto de ambos, el rey de Francia Enrique IV, sería el primero en utizar el apellido Borbón y, por tanto, sería el primero de dicho linaje. Y desde entonces hasta ahora.
Hay que recordar también que este país es una monarquía y que, como tal, y por razones históricas el título nobiliario de Príncipe de Viana corresponde a los Reyes de España, como herederos privativos de los reinos y títulos hispánicos, uno de los cuales es éste.
No invitarlos es una muestra del desprecio que este gobierno tiene hacia el país en el vive y que aprovecha cualquier oportunidad para manifestarlo.
El rey Felipe VI, debería acudir a dicha entrega, esté o no invitado. Seguramente, el «maleducado» gobierno de esta región, tuviera que tragarse su acción y proporcionar a su Rey y Príncipe, los honores adecuados. La mayor parte de los navarros estarían de acuerdo.


En la vida hay que tener un mínimo de educación, aunque sea mala. Pero este gobierno ni tiene educación ni la conoce. Su sectarismo le ofusca la mente y las decisiones. Patético oír las explicaciones de la consejera portavoz, quien por cierto, de dotes comunicativas anda ciertamente escasa.