
El curso magistral que el escultor santanderino José Cobo ha impartido en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, titulado De la existencia a la idea, ha terminado con la presentación de los proyectos que los alumnos han realizado durante la semana.
La pauta para la realización de las obras era la relación de cualquier objeto escultórico con el espacio. «No se trataba solo de hacer una escultura sino de que pensaran en el ámbito expositivo, en cómo lo distribuirían en el espacio, qué relaciones habría entre unas formas y otras», ha explicado José Cobo.
El escultor se ha mostrado muy satisfecho con el curso y el interés mostrado por los estudiantes, que han agradecido la libertad que les ha proporcionado. «Los artistas estamos en nuestro estudio conviviendo con nuestros fantasmas y es muy bueno salir de vez en cuando y airearlos», ha confesado Cobo, quien también ha manifestado que este encuentro le ha servido para «ordenar las ideas».
«Si no existiéramos no habría pensamientos simbólicos ni arte»
Cobo, autor de las esculturas de ‘Los Raqueros’, situadas en el paseo marítimo junto a la bahía de Santander, también ha asegurado que «si no existiéramos, no habría pensamientos simbólicos ni obras de arte», que «aunque no sepamos su significado», como es, según ha añadido, el caso de las pinturas rupestres de Altamira, «sirven de base para otros artistas».
«Sin la existencia no hay idea, es muy difícil disociarse aunque no se sepa la idea original», ha apuntado, para quien «la razón por la que hacemos arte es porque queremos hacer objetos simbólicos que nos provoquen emociones» y a partir de esta base hacer un objeto u obra que lo reúna y «afecte» a los demás.
En cuanto al curso magistral que imparte esta semana en la UIMP, ha concretado que se basa en presentaciones de sus propias obras y en la explicación de sus distintas etapas artísticas desde la década de 1970 hasta la actualidad. En este sentido, ha comentado que esta división la ha discernido «a posteriori» porque su trabajo artístico es «muy espontáneo, surgido de las vivencias».
«Los cortes de una época a otra no son limpios, hay muchos solapamientos», ha comentado Cobo, quien también ha opinado que el arte «no se supera a sí mismo, se puede llegar a un máximo hito en todas las épocas», lo que en las ciencias «no es así» porque, tal y como ha añadido, «las teorías pasan de ser relevantes a bonitas y elegantes cuando se ven desbancadas por otras teorías».
«En el arte no es así, la cumbre máxima en el arte se ha conseguido desde hace 12.000 años antes de Cristo hasta ayer mismo», ha manifestado, al tiempo que ha valorado que la tecnología «condiciona el resultado de la obra, no solo por el tipo de herramientas que se utilizan, sino por el abanico de posibilidades conceptuales que se abren», por ejemplo, con la digitalización.
