
Los criminales que atentaron ayer en las ramblas barcelonesas querían provocar la mayor cantidad de muertos posibles. Querían demostrar que Estado Islámico no está acabado.
España era uno de los países de Europa más amenazados por EI. Hasta ahora se había conseguido evitar hasta media docena de atentados yihadistas. Se sabía, no obstante, que tarde o temprano, podía ocurrir. Por eso España se encontraba en alerta 4 sobre 5.
A pesar de ello, del nivel 4, la avenida de las ramblas de Barcelona no contaba en sus entradas y salidas con bloques de cemento.
Independientemente, de estos hechos y dejando de lado las posibles valoraciones, este país vuelve a sufrir los rigores del terrorismo, ahora, eso si, islámico.
Las más de una docena de víctimas y los más de 100 heridos merecen un homenaje, un homenaje alejado de la política, en el que los ciudadanos de este país puedan mostrar su determinación y su unión frente a los intolerantes, frente a sus asesinos.

