- Por José V. Ciordia, historiador
Tal día como hoy, un 12 de noviembre de 1555, Inglaterra volvía al seno de la iglesia católica, tras la derogación del Acta de Supremacía por parte de la reina Maria I, más conocida como María Tudor. Era hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón.
El Acta de supremacía promulgada por el Parlamento Británico en 1534, declaraba que el rey, entonces Enrique VIII, era «la suprema y única cabeza en la Tierra de la Iglesia en Inglaterra», y que la corona británica debería disfrutar de «todos los honores, dignidades, preeminencias, jurisdicciones, privilegios, autoridades, inmunidades, beneficios y bienes propios de esa dignidad”.
El acta fue el resultado del deseo de que se declarase la nulidad de su matrimonio con la reina Catalina de Aragón, frustrado por el papa Clemente VII, con el objeto de poder casarse con la que era su amante, Ana Bolena. Enrique rompe relaciones con la Iglesia Católica, proclamándose cabeza de la Iglesia Inglesa. Como consecuencia de ello, su primera esposa Catalina pierde su título de reina y su hija María es declarada ilegítima, siendo apartada de la línea de sucesión, ocupando su puesto su medio hermana, hija de Ana Bolena y futura reina, Isabel I. María es expulsada de la Corte, así como sus sirvientes y es obligada a servir como dama de compañía de Isabel.
No se le permite ver a su madre ni asistir a su funeral en 1536. Pero cuando, tras perder el favor del rey, Ana Bolena es decapitada, su padre le devuelve el favor real. En la boda con su tercera esposa, Juana Seymour, María hace de madrina. Presidirá el duelo, también, del funeral de la reina, quien morirá tras dar a luz a un varón, el futuro Eduardo VI.
Enrique VIII muere en 1547. Su hijo Eduardo recoge el trono, pero muere a los pocos años, 1553, de tuberculosis. María tras vicisitudes varias, consigue ser reina de Inglaterra. Sus primeros actos son la rehabilitación de la nobleza católica inglesa y la derogación de la religión anglicana – acta de supremacía- en favor de religión católica. Su muerte se produciría el 17 de noviembre de 1558, a los 42 años, como consecuencia, seguramente, de un cáncer ovárico. Fue esposa de Felipe II de España y I de Inglaterra.

