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¿Sobrevivir o volver a vivir? El verdadero reto del ictus

¿Sobrevivir o volver a vivir? El verdadero reto del ictus

Hay enfermedades que cambian una vida en apenas unos minutos. El ictus es una de ellas. Una persona sale de casa para trabajar, pasear o compartir una comida con su familia y, de repente, pierde la capacidad de hablar, de mover un brazo o de caminar. En ese instante comienza una carrera contrarreloj en la que cada minuto cuenta. Los avances en la prevención, la atención urgente y los tratamientos de reperfusión han conseguido que cada vez más personas sobrevivan a un ictus. Sin embargo, el verdadero desafío empieza cuando el paciente abandona el hospital.

Para muchas personas, sobrevivir no significa recuperar su vida. Significa depender de otra persona para levantarse de la cama, vestirse, ducharse, comer o salir a la calle. Significa renunciar al trabajo, modificar los proyectos familiares o perder la independencia que hasta entonces parecía garantizada.

Las cifras hablan por sí solas. Más del 30 % de los supervivientes presenta algún grado de discapacidad o dependencia permanente, lo que convierte a esta condición en el primer factor de discapacidad adquirida en adultos.

Este escenario transforma por completo la vida del paciente, desgasta la salud física y mental de las familias que asumen los cuidados e impone un desafío financiero para los servicios de salud. El verdadero impacto del ictus no se mide solo en vidas salvadas, sino también en vidas transformadas.

En este contexto, la rehabilitación juega un papel crucial en la recuperación tras el ictus. La evidencia científica respalda que una intervención precoz, intensiva, personalizada y coordinada por equipos multidisciplinares optimiza los resultados. Los primeros meses representan una ventana terapéutica única para aprovechar la neuroplasticidad cerebral; siendo necesario iniciar la rehabilitación de forma precoz para maximizar dicho potencial de recuperación

Este proceso va mucho más allá de la fisioterapia. Médicos rehabilitadores, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos, enfermeras y trabajadores sociales colaboran de forma integral para que el paciente recupere la mayor independencia posible y retome su proyecto de vida.

Los resultados avalan la eficacia de este enfoque especializado. En la unidad de recuperación funcional del Hospital San Juan de Dios, el 70 % de los pacientes vuelven a caminar (solos o con ayudas) y el 65 % regresan a su hogar. Estos datos son positivos teniendo en cuenta la alta complejidad clínica y social de estos pacientes.

Además, el futuro ofrece motivos para el optimismo. La incorporación de nuevas tecnologías, como la robótica, la realidad virtual, la estimulación cerebral no invasiva, la inteligencia artificial y la telerrehabilitación, está ampliando las posibilidades terapéuticas, permitiendo terapias más individualizadas y elevar la intensidad de los tratamientos de manera segura y precisa.

El Día Mundial del Ictus constituye una oportunidad para recordar que detrás de cada Ictus existe una persona con proyectos, relaciones y expectativas de futuro. La atención al ictus no termina cuando se salva una vida. Comienza entonces un proceso de recuperación que requiere tiempo, recursos, compromiso profesional y apoyo social.

Cada paciente que recupera la capacidad de caminar, comunicarse, alimentarse por sí mismo o regresar a su hogar representa un éxito sanitario de enorme valor humano y una victoria sobre el ictus.

El verdadero éxito frente al ictus no se mide únicamente por el número de personas que sobreviven, sino por el número de personas que consiguen volver a vivir.

Dr. Patxi Uriz Otano, jefe clínico de la Unidad de Recuperación Funcional del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela

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