Llega septiembre y comienza el curso académico para colegios, institutos y universidades. Aunque los hombres y mujeres del tiempo de las cadenas de televisión nos dice que el verano meteorológico ha acabado el 31 de agosto, los termómetros nos indican lo contrario. Así esperamos con incertidumbre que con la llegada del otoño astronómico algo cambie. Y vengan las nubes y la lluvia para rellenar nuestros mustios pantanos.
Algunos docentes comienzan a preguntarse si fue oportuno quitar los exámenes de septiembre, dando la razón a aquellos que en su día avisaban del esperado error.
Los progenitores se enfrentan a la “maldagorra” de septiembre, como si fueran las rampas del Angliru. Y la vida vuelve de golpe a la cotidiana rutina: los atascos, los bocinazos, las prisas,….
Ante este panorama, los psicólogos nos hablan de dormir bien, nos hacen listas de como conciliar el sueño, y nos advierten que lo importante es que el descanso sea reparador. Fuera cachivaches electrónicos, implantar rutinas para que el cuerpo entienda que es hora de descansar y la mente de recargarse con una buenas ondas REM. Y no me refiero a escuchar el Shiny Happy People del cuarteto estadounidense de Georgia.
El gobierno saca pecho de lo bien que va la economía, mientras a pie de calle la inflación nos obliga a tirar de calculadora para llegar a fin de mes. Y los gurus del mundo empresarial, nos dicen que es la competitividad, estúpido. Hay que optimizar la productividad o bajar los costes.
También para las cadenas de televisión es el momento de presentar la nueva temporada con nuevos estrenos, concursos, programas de entretenimiento, ….Muchos copias de unas a otras, que pelean por la audiencia.
Sin embargo, ninguno piensa en los madrugadores que tienen que “poner las calles”, levantar la persiana o ir al cole para empezar a las 08:00 o 08:15 las clases ya sentados y atentos. Y así los programas de máxima audiencia, cada vez arrancan más tarde. Pues nunca lo hacen a su hora programada. La publicidad manda y tras un pequeño arranque te caen 15 minutos de anuncios. Y en la cadena pública, el sin anuncios es promoción de sus programas, otro tipo de publicidad: el autobombo.
Los días de futbol que son casi todos entre Champions, UEFA, Conference, Copa, según el partido que haya y el resultado se hila fino para que no interfieran en el arranque del llamado “late night”. Que son esos programas que empiezan entre 22:20 o 23:00 y acaban sobre las 02:00. Y luego queremos estar frescos por la mañana para ser competitivos.
La especie humana es diurna. Algo debiéramos cambiar entre todos para que el ansiado y reparador sueño se acople al ritmo fisiológico del cuerpo. De lo contrario, será muy difícil aumentar el bienestar de los individuos, aumentar la productividad sin aumentar el riesgo de accidentes y por ende la dichosa competitividad. Y por supuesto mejorar los resultados del Informe Pisa. Aunque no es de extrañar los datos obtenidos en la última edición, cuando la ministra de Igualdad, Ana Redondo, afirma que “hombres y mujeres son dos especies radicalmente distintas”.¡Que peligro mezclar ideología con ciencia!
Sueño es lo que pasan muchos españoles por estos horarios televisivos. Un sueño es mejorar la competitividad. Y la vida es sueño.
Jesús Bodegas Frías, Ldo. en Ciencias Biológicas.

