El Papa invita a ser hilos nuevos para hacer brillar nuestra “magnífica humanidad” tras escuchar los testimonios de los participantes en el encuentro en el Movistar Arena
Ante más de 12.000 personas en el encuentro en el Movistar Arena, el Papa ha invitado “a ser hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida, para entramar una sociedad renovada en donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria y favorezca el diálogo, la educación promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico, el arte despierte asombro y genere emociones nobles, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza”.
En su discurso el Papa León XIV ha animado a los participantes en el Encuentro a “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”, a quienes encontró la tarde de este domingo, 7 de junio, en el “Movistar Arena”, de Madrid, España.
Un lugar que acoge emociones profundas del ser humano
Después de haber escuchado los testimonios de los representantes del mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte, el Santo Padre manifestó su alegría por este encuentro, en un espacio que acoge no solo eventos deportivos y culturales, sino emociones profundas del ser humano. Y señaló que, en este hermoso país es imposible no admirar la huella de creatividad que atraviesa su historia y da forma a su identidad.
“Una hermosura visible en sus ciudades, en sus calles y monumentos, en sus plazas y jardines, en sus universidades e iglesias, en la música, la pintura y la danza, en su gastronomía. Aquí se percibe también el alma de las generaciones que transformaron el paisaje y le dieron un rostro propio, y eso nos revela en cada trazo la inteligencia y la voluntad que residen en el alma humana”.
¿Qué significa ser verdaderamente humano?
En este sentido, el Papa León recordó el magisterio de sus predecesores y señaló que, en el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza y de verdad; y es a partir de esa aspiración profundamente humana y de nuestra experiencia plurisecular, que la Iglesia propone caminos para una vida digna y el bien común.
“A este propósito, san Pablo VI afirmó ante las Naciones Unidas que independientemente de la opinión que se tenga del Pontífice de Roma, es bien conocida su misión. En cuanto ‘experta en humanidad’ la Iglesia no se desentiende de nada verdaderamente humano (cf. Gaudium et spes, 1). Por esta razón la «actitud de diálogo es parte integrante de su vocación» (Magnifica humanitas, 2)”.
Tejer redes significa servir de modo desinteresado
Tejer redes, en tercer lugar, precisó el Santo Padre implica servir de modo desinteresado. Una mirada objetiva revela que hombres y mujeres movidos por la fe han edificado hospitales y escuelas, dieron pie a iniciativas solidarias y hablaron con un lenguaje que dignifica a las personas.
“Por eso cabe preguntarse con honestidad si el mundo —y en particular Europa— habría forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia. No se trata de una provocación, sino de una invitación a pensar si la eternidad, que irrumpió en el tiempo y el espacio mediante la encarnación de Jesucristo, pueda volver a reconciliarse con lo cotidiano”.
En el deporte aprendemos el respeto por el adversario
Finalmente, el Papa León dirigió su atención al mundo del deporte. Pensemos cuántos de nosotros aprendimos el respeto por el adversario en un campo de juego más que escuchando un discurso. Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odiar, a ganar sin humillar o a levantarse después de caer.
“Sobre esto, san Juan Pablo II, como deportista y pastor, declaró: «En estos tiempos en que por desgracia diversas formas de violencia, y por lo tanto de odio, tienden a desgarrar nefastamente el tejido de la solidaridad social, vosotros [los deportistas] contribuís, por vuestra parte, a dar un testimonio luminoso de cohesión, de paz, de unión, en una palabra, de “saber estar juntos”». Estas palabras son más actuales y oportunas que cuando resonaron por primera vez”.
De ahí su invitación a ser hilos nuevos acogiendo el consejo que san Pablo nos deja en la Carta a los Romanos (Rm 12,15-18). Porque en todo ello se juega que, en el porvenir, siga resplandeciendo nuestra “magnífica humanidad”. Renato Martinez – Ciudad del Vaticano



